Mi hijo dice que me odia, ¿qué puedo hacer?

Si tu hijo dice que te odia, no tomes sus palabras al pie de la letra. Te contamos por qué se ha expresado así y cómo convertir estos momentos de crisis en oportunidades.
Mi hijo dice que me odia, ¿qué puedo hacer?
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 08 marzo, 2022

En medio de una pelea, tu hijo afirma que te odia, que ya no te quiere, que eres el peor padre o la peor madre del mundo. Esas palabras resultan devastadoras para ti y no sabes cómo reaccionar. Quizá respondes con ira o sintiéndote ofendido o dolido. ¿Cómo puede mi pequeño sentir eso? En realidad, debemos comprender que cuando mi hijo dice que me odia no lo piensa realmente.

Has de saber que son muchos los niños que recurren a este tipo de frases dañinas en la interacción con sus padres. Pueden hacerlo cuando son pequeños e incluso continuar con esta actitud durante la adolescencia.

En cualquier caso, el objetivo es comprender de dónde vienen y ofrecerles mejores estrategias para gestionar lo que están sintiendo. Te lo contamos a continuación.

¿Por qué mi hijo dice que me odia?

Cuando un niño les dice a sus padres que los odia o que los detesta, en realidad no es esto lo que siente. Estas palabras son una forma de expresar la frustración, el desacuerdo o la disconformidad. Suelen emplearse al recibir una norma o un límite que desagrada, cuando se ven obligados a obedecer o cuando reciben un regaño o consecuencia por un mal comportamiento.

Si nos ponemos en la piel de los niños comprenderemos que no es sencillo afrontar este tipo de situaciones desagradables con los escasos recursos de los que disponen. Quizá apenas están aprendiendo a utilizar las palabras; todavía no saben identificar bien sus emociones y menos aún canalizarlas y expresarlas adecuadamente.

Ante este sentimiento de impotencia quieren manifestar su enfado y recurren a esta expresión porque saben que el amor es bueno y el odio es malo; saben que a sus padres les afectará escucharlas y con esto se aseguran de que habrá quedado patente su desacuerdo. No te odian; solo quieren que sepas cuánto les frustra o les disgusta la situación.

Puede que el menor haya aprendido a expresarse de este modo a través de la televisión u otros medios audiovisuales. Sin embargo, es más probable que se comporte así si esta es una actitud común en la familia.

¿Alguna vez tú u otro adulto cercano le habéis dicho al niño “ya no te quiero porque te has portado mal”? Entonces, solo está imitando la misma estrategia que ha observado.

Padre pelea con su hijo.
Los modos de relacionarse en la familia sirven de modelo para que los niños imiten.

¿Qué puedo hacer si mi hijo dice que me odia?

Ante todo, no te preocupes. Esta es una situación bastante frecuente y es una oportunidad para comprender mejor a tu hijo y poner en práctica una crianza positiva. A continuación te ofrecemos algunos importantes consejos que puedes implementar.



No te lo tomes personal

Si mi hijo dice que me odia es lógico y natural que sienta un gran dolor. Sin embargo, es importante comprender a qué se debe su reacción y no tomar estas palabras al pie de la letra ni de forma personal. Recuerda que es la expresión de su frustración y que no dispone de otras herramientas mejores para manifestarse.

Controla y regula tus emociones

Un primer impulso en esta situación puede ser responder al niño con ira, alterarse, gritar, amenazar o castigar. Pero es importante mantener la calma.

Tú eres el adulto y el que debe dar ejemplo de autocontrol; por ello, respira profundo, cuenta hasta 10 y sé empático con tu hijo. Procura no estallar y escoge con cautela tus actos y palabras en este momento.

Expresa amor incondicional

Aunque tu hijo te haya dicho que te odia, este es un buen momento para reafirmarle que tú lo amas incondicionalmente. Sería más sencillo (actuando desde el impulso y el ego) responderle con las mismas palabras de odio, pero esto es dañino. Aprovecha para mostrarle que, aunque haya un desacuerdo o una discusión, el amor es inamovible.

Ayuda a tu hijo a identificar lo que siente

Este momento de aparente crisis es perfecto para trabajar la educación emocional con el niño. No trates de razonar mientras esté alterado, pues no servirá de nada. Pero una vez calmado, conversa con él y ayúdale a ponerle nombre a lo que sintió.

Puedes decirle algo como “entiendo que te enfadaste mucho porque no te dejé terminar de ver la película antes de dormir”. Con esto no solo le ayudas a ir identificando sus emociones, sino que también validas lo que siente y le haces sentir escuchado y comprendido.

Ofrece alternativas de expresión emocional

Para que esta desagradable situación no vuelva a producirse es importante que le otorgues al niño otras herramientas de gestión y expresión de sus emociones. Recuerda que tiene todo el derecho del mundo a enfadarse, frustrarse y expresar su desacuerdo. El objetivo es que logre hacerlo de una forma apropiada y funcional.

Para los niños más pequeños, dibujar garabatos o líneas en un papel puede ayudarles a reducir la ira. También se puede crear en el hogar un rincón de la calma o practicar técnicas de respiración. Lo más conveniente en enseñarles a los menores a comunicarse de forma asertiva.



Comparte cómo te has sentido para fomentar la empatía

Un último punto que debo considerar si mi hijo dice que me odia es hacerle saber cómo me he sentido con sus palabras. Esto no debe hacerse en tono de reproche ni como una forma de chantaje emocional.

Al contrario, queremos expresar con calma y claridad que sus palabras tienen consecuencias y que pueden herir los sentimientos de los demás. Esto es clave para desarrollar la empatía.

Madre habla con su hija.
Poder expresar en palabras lo que está pasando es una vía para canalizar las emociones hacia formas asertivas de relacionarse.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Aplicando las anteriores pautas es muy probable que este tipo de eventos dejen de suceder, pues el pequeño aprenderá a expresarse de otros modos. No obstante, puede que sea necesario buscar ayuda profesional si crees que, como padre o madre, no puedes contener tu ira en esos momentos y reaccionas mal.

También puede ser positivo contar con orientación si sientes que se esconde un sentimiento negativo profundo detrás de las palabras de tu hijo. Algo que va más allá de un momento de enfado puntual.

Si percibes que vuestra relación no es positiva, lo más recomendable es trabajar en ello cuanto antes de la mano de un experto. Puede que, sin darte cuenta, estés cometiendo algunos errores.

Si mi hijo dice que me odia, yo voy a quererlo el doble

Cuando sentimos que alguien nos ataca o nos daña, el ego reacciona. Estamos heridos y queremos defendernos o devolver el daño. Pero con nuestros hijos no podemos hacer esto.

Cuando tu niño afirme odiarte, recuerda que en ese momento necesita que lo ames el doble, para que seas capaz de comprenderlo, perdonarlo y guiarle hacia un mejor modo de expresión. Un niño que se comporta “mal” es un niño que está sufriendo. Ayúdale a gestionar sus emociones y tomará tu ejemplo en próximas ocasiones.

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