10 motivos por los que los niños se portan mal y cómo afrontarlo

Si los niños se portan mal no es porque sean chicos malos o busquen molestar a sus padres. Siempre hay una razón de peso detrás de estas conductas.
10 motivos por los que los niños se portan mal y cómo afrontarlo
Elena Sanz

Revisado y aprobado por la psicóloga Elena Sanz.

Escrito por Edith Sánchez

Última actualización: 12 agosto, 2022

Los niños se portan mal por muy diversos motivos y todos ellos son importantes. Los pequeños muestran lo que sienten a través de su conducta. El comportamiento es un medio para comunicar lo que hay en su mundo interior.

Detrás de esas acciones que molestan o contrarían a los adultos, siempre hay un motivo. Este puede estar relacionado con el estilo de crianza o con algún tipo de malestar que experimenta el pequeño.

Lo fundamental en estos casos es saber interpretar lo que quieren decir los chicos con su comportamiento. Antes de tomar medidas, identifica o descifra los motivos por los que el niño se porta mal.

La conducta del niño

Antes de examinar algunos de los motivos por los que los niños se portan mal, conviene hacer algunas precisiones sobre el comportamiento de ellos. En primer lugar, hay que tomar en cuenta que ellos tienden a ser curiosos, inquietos y activos. No hay nada de malo en esto.

En segundo lugar, hay que clarificar qué es portarse mal. Lo más común es que se clasifique así la conducta del chico contraria a las expectativas o las normas de su entorno. Entonces, puede que haya una discordancia con el contexto.

Cada niño tiene su propio temperamento y actúa de forma natural con base en este. La respuesta que obtenga de los demás moldeará su conducta.

Por lo tanto, si los niños se portan mal, hay que tomar en cuenta ambos aspectos: la conducta misma y la respuesta que obtiene. Así se llega a comprender la situación de mejor manera.

Los motivos por los que los niños se portan mal

En términos generales, los niños se portan mal porque experimentan un malestar y la única estrategia que encuentran para expresarlo es su comportamiento. Los motivos por los que ocurre esto son muy variados. Los siguientes son 10 de ellos.

1. Necesidad de atención

Los pequeños le dan una enorme importancia a la atención de sus padres. A veces, ellos están muy ocupados en sus asuntos y pasan por alto los llamados del chico.

Los niños se portan mal como un medio para que se fijen en ellos. Incluso si la respuesta es negativa. Esto es mejor que la indiferencia.

Madre indiferente con su hija.
El comportamiento puede funcionar como un método para que el niño atraiga la atención de sus padres.

2. Imitación

Los niños observan el comportamiento de los demás y lo imitan, en especial cuando se trata de alguien relevante para ellos. Si los padres son explosivos, hay un compañero de clase que tiene mala conducta o su serie favorita tiene como protagonista a un personaje violento, es posible que el pequeño replique esos comportamientos.



3. Prueba de límites

A veces, los niños se portan mal con el objetivo de conocer las consecuencias de trasgredir una norma o hacer algo que contraríe a los padres. Ellos necesitan probar qué tan firme o flexible es determinado mandato, para luego actuar con base en los resultados de esa prueba.

4. Falta de habilidades

Es posible que los niños se porten mal como respuesta a un sentimiento de frustración. La falta de destrezas para resolver problemas o la carencia de habilidades sociales pueden llevar a que no consigan un objetivo determinado.

Esto precipita una reacción inadecuada, como golpear a otro niño porque no les prestó un juguete. También tirar un aparato porque no funcionó, por ejemplo.

5. Grito de independencia

A medida que los niños crecen, y en especial cuando llegan a la adolescencia, necesitan cada vez más espacio para sí mismos. La excesiva presencia o el control desmesurado de los padres puede dar lugar a reacciones agresivas o irrespetuosas. De hecho, a veces rompen reglas para probar que tienen su propio criterio frente a lo que se debe o no se debe hacer.

6. Manejo de emociones

Los niños se portan mal, en muchas ocasiones, porque no saben cómo gestionar sus emociones. Es posible que no hayan aprendido a tramitar su enojo, su miedo, su tristeza o su frustración.

También ocurre cuando se sienten criticados, rechazados o intimidados. El resultado es una reacción impulsiva o desaforada, que es interpretada como mal comportamiento.



7. Necesidades insatisfechas

Los niños más pequeños suelen tener dificultades para reconocer y expresar sus necesidades. También es posible, en niños de todas las edades, que tengan necesidades sistemáticamente ignoradas por sus padres, como la de reconocimiento o de estímulo.

8. Poder y control

Algunos niños pueden asumir conductas desafiantes con los adultos cuando sienten que han sido tratados de forma injusta, aunque esto no sea muy claro para ellos. También es posible que sientan que ejercen control sobre sus padres y traten de imponerse para obtener lo que quieren o para ratificar que influyen en los adultos.

9. Aprendizajes previos

Hay ocasiones en las que los niños se portan mal porque esto les reporta un beneficio. Si los padres solo les prestan atención cuando incurren en un mal comportamiento, o si consiguen algo que les gusta a punta de pataletas y lloriqueos, lo más probable es que empleen su mala conducta con una estrategia.

10. Hay problemas de base

En algunos casos, los niños se portan mal porque tienen un problema más serio. A veces es un trastorno de aprendizaje y otras veces puede ser depresión, problemas de procesamiento sensorial o un trauma.

Niño con depresión se porta mal.
Cuadros de depresión infantil pueden estar en la base de un mal comportamiento o de actitudes que no son asertivas.
El mal comportamiento continuo no es otra cosa que una solicitud de ayuda.

¿Cómo superar los motivos por los que los niños se portan mal?

Algunos padres se sienten abrumados cuando los niños se portan mal. Otros asumen una actitud autoritaria, pensando que la salida está en obligar a los pequeños a actuar de otra manera. También están los padres que dejan pasar todo como si nada ocurriera.

Ninguna de estas respuestas es adecuada. Con frecuencia, solo llevan a que las dificultades se mantengan o empeoren.

Algunas de las claves para superar esta situación son las siguientes:

  • Identificar el problema: es importante precisar qué es lo que se considera mal comportamiento en el niño.
  • Conductas a mejorar: se trata de hacer una lista de las conductas específicas que requieren de un cambio.
  • Priorizar: no se puede lograr todo a la vez. Por lo tanto, lo indicado es intervenir sobre aquellos comportamientos que se consideran más relevantes.
  • Definir una estrategia: elegir un método, partiendo de premisas razonables, para ayudarle al niño a cambiar su conducta.
  • Ser coherentes: una vez que se inicie el proceso, se debe ser constante y consistente.

De otro lado, hay que tomar en cuenta que una crianza con cariño y comprensión tiene efectos mucho más positivos que una más severa. Dedicarles tiempo a los niños es lo adecuado.

Es importante tener presentes los 3 principios educativos:

  • Refuerzo positivo: exaltar las conductas positivas, en lugar de enfocarse en las negativas.
  • Poner límites: deben ser claros y respetarse. Así mismo, aplicarse con afecto.
  • Ser un buen ejemplo.

Es muy frecuente que los padres terminen etiquetando a sus hijos. Si los niños se portan mal, se les tacha de desobedientes, rebeldes o insoportables. Esto no mejora el comportamiento.

El castigo físico es totalmente inaceptable

A los pequeños tampoco se les debe chantajear con dejarlos de amar ni sermonearlos a toda hora. Cuando los niños se portan mal, lo que se requiere es un adulto sensato y responsable que se haga cargo de la situación.

Te podría interesar...
Técnica de sobrecorrección en la educación de los niños, ¿cómo usarla?
Mejor con Salud
Leerlo en Mejor con Salud
Técnica de sobrecorrección en la educación de los niños, ¿cómo usarla?

La sobrecorrección es una técnica que permite corregir la conducta de los niños sin causarles ningún perjuicio. Descubre en qué consiste.



  • López, A. D. P. B., & González, J. V. R. (2013). La curiosidad en el desarrollo cognitivo: análisis teórico. Unaciencia, 6(11), 116-128.
  • Mauricio, C., Stelzer, F., Mazzoni, C., & Álvarez, M. Á. (2012). Desarrollo de las funciones ejecutivas en niños preescolares. Una revisión de su vínculo con el temperamento y el modo de crianza. Pensando Psicología, 8(15).
  • Barber, K. E. (2002). Por qué los niños se comportan mal. Cooperative Extension, Washington State University.