20 minutos de caminata podrían favorecer la atención de los niños, según nuevas investigaciones

En días recientes, investigadores de la Universidad de Northeastern en Boston dieron a conocer que una caminata rápida de 20 minutos se puede asociar con una mejor atención en los niños. Los datos encontrados en sus pruebas de laboratorio mostraron respuestas más estables en la atención luego de un paseo a paso ligero.
Aunque los nuevos hallazgos no permiten afirmar que caminar “arregle” la atención ni que mejore las notas, sí aporta una pista sobre cómo una sesión breve de ejercicio podría ayudar a los niños a sostener mejor la atención en una tarea concreta.
Cómo se hicieron las investigaciones
Charles Hillman, profesor y director del Instituto de Salud Cognitiva y Cerebral de Northeastern, y sus colegas Lauren Raine y Christina Bertrand investigaron cómo interviene el sistema que regula la respuesta de lucha y huida del cuerpo en la concentración. Para ello realizador pruebas especiales con 104 niños de entre 9 a 10 años.
Cada participante pasó por tres condiciones: una caminata rápida de 20 minutos en cinta, una prueba de estrés psicosocial con matemáticas y hablar en público, y un periodo de reposo sentado. Como todos los niños pasaron por las tres, cada uno sirvió de control de sí mismo.
Antes y después de cada condición, los investigadores registraron la actividad cerebral con un gorro de electroencefalograma y los niños hicieron pruebas informáticas de control inhibitorio. Además, recogieron saliva siete veces durante cada condición para medir la alfa-amilasa salival y el cortisol.
Qué encontraron
La alfa-amilasa salival es una enzima que sirve de marcador indirecto del sistema locus coeruleus-noradrenalina (LC-NE). Este sistema nace en el tronco del encéfalo, es la principal fuente de noradrenalina del sistema nervioso central y participa en la respuesta de lucha o huida y en la atención.
Tras la caminata, esta enzima subió un poco al terminar y después bajó por debajo del nivel inicial, algo que no ocurrió con el reposo ni con la prueba de estrés.
Ese descenso se asoció con respuestas más consistentes y algo más precisas en las pruebas cognitivas, lo que apunta a una atención más sostenida. La investigadora Christina Bertrand lo resume como una recalibración del sistema de estrés.
“Cuando uno está relajado, su atención se extiende a un ámbito amplio. Pero cuando algo capta tu atención y te alerta, te concentras en ello —como en el caso de la respuesta de lucha o huida— y determinas si merece la pena dedicarle tiempo y atención”.
Además, los niños con niveles basales más altos de cortisol mostraron una respuesta menos marcada de la alfa-amilasa y menores beneficios cognitivos asociados. Esto significaría que, si el sistema está estresado, someterlo a más estrés con el ejercicio no beneficiaría la atención.
Qué puede hacer una familia con esta información
Sin convertirlo en receta, el estudio refuerza una idea sencilla: moverse antes de una tarea que exige concentración puede ser una ayuda razonable. Un paseo rápido de 20 minutos antes de los deberes, por ejemplo, encaja con lo que se observó en el laboratorio, aunque los resultados en la vida cotidiana podrían ser diferentes.
La actividad física regular sigue siendo un pilar de la salud infantil, y este trabajo suma un posible mecanismo a esa evidencia. Sin embargo, un paseo no compensa una noche de poco sueño ni la falta de apoyo escolar, y tampoco es un tratamiento para ningún problema de atención. Si te preocupa la concentración de tu hijo, lo adecuado es hablarlo con su pediatra.
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- Moulton, C. (2026, 28 de octubre). Fight, flight, focus: Researchers find a pathway from exercise to cognition. Northeastern Global News. https://news.northeastern.edu/2026/10/28/how-exercise-improves-focus-research/
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