Avena remojada con manzana rallada: un desayuno fresco y diferente

En la actualidad, muchos buscan desayunar de una manera más saludable. Pero, entre las prisas de la mañana, terminan optando por platillos que caen en la monotonía y se sienten más como un castigo.
Un ejemplo de esto son las ensaladas de fruta o las gachas de avena. Hay quienes la ven como un “tupper triste”, que se llevan al trabajo y terminan abandonando a los pocos intentos. Pero ten en cuenta que con la avena también puedes hacer overnight oats: avena remojada y fría que aporta una textura cremosa y sabor similar a un postre. Perfecta para empezar el día de forma diferente.
¿Cómo se hace la avena remojada con manzana rallada?
La avena remojada con manzana se caracteriza por su sencillez, y es que la dejas preparada desde la noche anterior. De manera que en la mañana te ahorra mucho tiempo. Lo ideal es que tenga una contextura similar a la del pudin ligero. Para ello te sugerimos las siguientes proporciones para una ración:
- Media taza de copos de avena.
- Media taza de leche o bebida vegetal de tu elección.
- Dos o tres cucharadas de yogur griego o natural.
- Media manzana rallada.
- Media cucharadita de canela en polvo.
- Una pizca de sal.
Paso a paso
- En un tarro o bote de cristal con su tapa, vas agregar todos los ingredientes.
- Mézclalos con la ayuda de una cucharilla, hasta que se integren bien.
- Cierra la tapa y deja reposar en la nevera durante toda la noche.
- A la mañana siguiente, verás que la avena absorbió la mayor parte del líquido y tiene una textura cremosa. Si la sientes muy densa, agrega un chorrito de leche o bebida vegetal para ajustar la textura a tu gusto.
La ciencia detrás de su textura
El remojo nocturno de la avena hace que el grano se suavice pero mantenga su estructura, desarrollando una cremosidad natural. Mientras que la manzana rallada libera jugos que se mezclan con la avena, aportando sabor y jugosidad al plato.
El yogur funciona como fuente de proteínas, para que la mezcla sea saciante y en extremo cremosa. Y la pizca de sal potencia de manera directa el sabor dulce de la manzana. En conjunto, todos los ingredientes conforman un desayuno fresco, gustoso y fácil de preparar.
Remates para darle variedad
Para evitar caer en la monotonía, puedes hacerle ajustes a tu overnight oats de acuerdo a lo que te provoque ese día. Por ejemplo, a la base de avena remojada y manzana rallada podrías sumarle nueces, almendras o semillas de calabaza, si te provoca algo crujiente. Ahora, si buscas un toque de dulzor, suma un chorrito de miel o unas pasas.
Mientras que si quieres un perfil de sabor más complejo, la mantequilla de maní es una buena opción. O un toque de ralladura de limón para aportar frescura. En fin, cuando una receta es fácil de preparar y resulta apetecible, repetirla deja de sentirse como un sacrificio para convertirse en una parte natural y disfrutada de la rutina.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







