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El secreto de los chefs: las patatas extra crujientes se cocinan con bicarbonato de sodio

3 minutos
El bicarbonato de sodio no es solo para la limpieza. Con su ayuda puedes obtener patatas asadas más crujientes. Te explicamos el secreto del chef Kenji López.
El secreto de los chefs: las patatas extra crujientes se cocinan con bicarbonato de sodio
Escrito por Daniela Bernal
Publicado: 01 noviembre, 2026 08:00

Las patatas asadas son una gran alternativa para acompañar carnes, pollos y pescados, aportando un exterior crujiente y un centro suave. Para conseguir este resultado, muchos creen que basta con meterlas al horno con aceite y listo. Pero solo obtienen un tubérculo con piel correosa o quemada.

Para evitar esto, el chef Kenji López tiene un truco sencillo y práctico. Si hierves primero las patatas en agua, con un toque de bicarbonato y sal, debilitarás su capa externa y tendrán una textura más rugosa. Así, al llevarlas al horno, esa capa se secará y formará una costra fina, dorada y muy crujiente, mientras el interior permanece tierno.

¿Qué necesitas para hacer patatas extra crujientes?

La receta del chef Kenji es bastante accesible y utiliza ingredientes que la mayoría tenemos en casa. La estrella del plato es la patata y él recomienda optar por una variedad que contenga un nivel de almidón medio o alto; tal es el caso de las Yukon Gold o Russet. El almidón hace que las fibras se desmoronen en los bordes con mayor facilidad y el centro no pierda su estructura. Para hacer de seis a ocho porciones necesitarás:

  • 1.5 kilogramos de patatas.
  • 2 litros de agua
  • 1 cucharada de sal
  • ½ cucharadita de bicarbonato de sodio
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • Ajo en polvo, pimienta, romero o tus especias preferidas.

Hierve las patatas y escurre bien

La preparación de las patatas extra crujientes del chef comienza pelando y cortando el tubérculo en trozos uniformes, de entre tres y cuatro centímetros cada uno. Mientras lo haces, pon a hervir en una olla el agua, la sal y el bicarbonato. Es importante que no excedas la media cucharada de bicarbonato, ya que les dará un sabor jabonoso y se desharán antes de tiempo.

Cuando el agua rompa a hervir, añade las patatas y deja que se cocinen entre ocho y doce minutos. Pasado este tiempo, vas a colarlas y dejar que escurran muy bien, dejándolas reposar por tres minutos. Este paso es clave, ya que si les queda humedad, al llevarlas al horno no lograrán la textura crujiente.

Agita y cocina en el horno

Ya con las patatas bien escurridas, vas a devolverlas a la olla en donde las cocinaste y agitar con movimientos de vaivén. Esta sencilla acción hace que los bordes del tubérculo se rompan y creen esa textura rugosa, que les dará la crocancia más adelante. Después vas a sazonarlas con el aceite y las especias de tu preferencia.

Pasa las patatas a una bandeja para horno. Eso sí, evita amontonarlas una sobre otra, ya que esto evita que se cocinen de forma homogénea. Llévalas al horno precalentado a 200 °C por unos 20 minutos, dales la vuelta y cocínalas por 20 minutos más, hasta que tengan ese color dorado y apetecible.

Lo ideal es que sirvas y comas las patatas recién salidas del horno, ya que allí tienen su punto máximo de crocancia. Evita taparlas mientras están calientes porque el vapor que desprenden ablandará la costra. Y si te sobraron y las guardaste en la nevera, puedes recalentarlas al día siguiente en el horno o freidora de aire para devolverles el crunch.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.