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¿Usas lentes de contacto? 6 molestias que pueden aparecer si no los usas bien

3 minutos
Usar lentes de contacto sin la higiene o el cuidado adecuados puede causar sequedad, picor, visión borrosa y otras molestias oculares prevenibles.
¿Usas lentes de contacto? 6 molestias que pueden aparecer si no los usas bien
Escrito por Valentina Vallejo
Publicado: 13 septiembre, 2026 18:00

Los lentes de contacto son prácticos, cómodos y una alternativa segura cuando se usan correctamente. Sin embargo, algunos descuidos cotidianos (como no lavarse bien las manos, prolongar su tiempo de uso o enjuagarlos con agua) pueden generar molestias que afectan la comodidad y la salud ocular.

Reconocer estas señales a tiempo ayuda a prevenir irritaciones mayores y a mantener una rutina de uso más segura. A continuación, te contamos qué molestias pueden aparecer cuando los lentes no se usan bien y qué hábitos es mejor revisar.

1. Sequedad o sensación de arenilla

La sequedad es una de las molestias más comunes. Puede aparecer cuando se usan los lentes más horas de las recomendadas, cuando se duerme con ellos sin que estén diseñados para eso o cuando el ojo ya está irritado. También ocurre si el lente no está bien hidratado o si la solución de limpieza no es la adecuada.

La sensación de arenilla suele indicar que la superficie ocular está desprotegida o que el lente acumula residuos. Hacer pausas, usar lágrimas artificiales y respetar el tiempo de uso diario ayuda a disminuir esta incomodidad.

2. Enrojecimiento que aparece durante el día

El enrojecimiento puede ser una respuesta a la falta de oxígeno, a la acumulación de proteínas en el lente o a una manipulación incorrecta. Si las manos no están limpias, si el estuche está deteriorado o si se enjuagan los lentes con agua o saliva, es más probable que aparezca irritación.

Aunque a veces el enrojecimiento es leve y pasajero, si se repite con frecuencia lo ideal es revisar la rutina de higiene y dar descanso a los ojos.

3. Picor o ardor al ponértelos

El picor suele indicar que algo no está bien desde el inicio; el lente puede tener restos de jabón, partículas, polvo o una solución que no se ha renovado. También puede aparecer si se colocan los lentes cuando el ojo ya está sensible por alergias o cansancio.

Si el ardor aparece justo al ponértelos, lo más prudente es retirarlos, enjuagarlos con la solución adecuada y revisar que no haya daños visibles.

4. Visión borrosa o fluctuante

Una visión que cambia a lo largo del día puede deberse a lentes deteriorados, vencidos o con depósitos que alteran su superficie. También ocurre cuando se extiende su vida útil más allá del tiempo indicado por el fabricante.

La visión borrosa puede ser una señal de que el lente no está asentando bien, que el ojo está seco o que hay irritación. En estos casos, descansar la vista y revisar el estado del lente es fundamental.

5. Lagrimeo excesivo

El lagrimeo es una respuesta natural del ojo cuando algo le incomoda. Puede aparecer por sequedad, por un lente mal colocado o por una higiene insuficiente.

Si el lagrimeo es constante, es posible que el lente esté generando fricción o que el ojo esté intentando expulsarlo. Revisar la técnica de colocación y mantener una limpieza rigurosa suele ayudar.

6. Dolor o sensibilidad a la luz

Estas molestias requieren atención inmediata. El dolor, la fotofobia o la sensación de presión pueden indicar irritación importante o incluso una infección.

La FDA advierte que los lentes de contacto pueden aumentar el riesgo de infecciones y úlceras corneales si no se usan correctamente, por lo que ante síntomas intensos o persistentes es recomendable consultar con un profesional.

Consejos básicos para un uso más seguro

  • Mantener los lentes en buen estado implica manos limpias
  • Solución adecuada
  • Estuche renovado con frecuencia y respeto por el tiempo de uso
  • Evitar dormir con lentes no diseñados para ello
  • No enjuagarlos con agua
  • No usarlos cuando el ojo está irritado

Estas son medidas sencillas que previenen la mayoría de molestias.

Si los lentes empiezan a molestar, es mejor no “aguantar”. Lo más seguro es retirarlos, usar gafas si es posible y pedir orientación profesional si la incomodidad persiste o empeora. Unos minutos de cuidado pueden hacer la diferencia en la salud de tus ojos.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.