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5 estrategias para refrescar el cuerpo y el dormitorio en las noches de calor extremo

3 minutos
¿El dormitorio sigue siendo un horno aunque ya anocheció? Descubre los hábitos que ayudan a evitar que el calor se acumule y a descansar con mayor comodidad.
5 estrategias para refrescar el cuerpo y el dormitorio en las noches de calor extremo
Escrito por Gabriela Matamoros
Publicado: 03 agosto, 2026 21:00

Acostarse con la esperanza de descansar y descubrir que el dormitorio sigue reteniendo el calor acumulado durante el día puede hacer que conciliar el sueño resulte complicado. Aunque el sol ya se haya puesto, las paredes, las ventanas y los muebles continúan desprendiendo temperatura. Por eso, saber cómo dormir con calor extremo implica actuar tanto sobre el cuerpo como sobre el ambiente donde se descansa.

Dormir mejor durante una ola de calor no depende de un único truco. La combinación de hábitos sencillos y medidas para evitar que la habitación acumule temperatura desde primeras horas del día puede marcar una gran diferencia y hacer más llevaderas las noches de calor extremo.

1. Refresca el cuerpo antes de acostarte

Una ducha breve con agua templada tirando a fresca ayuda a refrescar el cuerpo antes de dormir y aliviar la sensación térmica. En cambio, una ducha muy caliente no suele ser recomendable cuando el organismo ya está sobrecalentado, ya que puede aumentar la sensación de calor al salir.

Tampoco hace falta utilizar agua helada. Una temperatura moderadamente fresca suele ser suficiente para sentirse más cómodo antes de acostarse sin provocar una sensación desagradable.

2. Elige ropa y sábanas que permitan disipar el calor

Entre los trucos para dormir con calor, suele surgir la duda de si es mejor usar pijama o dormir sin ropa. Ninguna opción es superior en todos los casos. Algunas personas descansan mejor con un pijama para el calor ligero y holgado, mientras que otras prefieren dormir sin ropa.

Lo importante es favorecer la transpiración y evitar tejidos gruesos o ajustados. También conviene utilizar sábanas ligeras y transpirables para reducir la sensación de calor durante la noche.

3. Evita que el dormitorio acumule calor durante el día

Si buscas cómo refrescar el dormitorio, la prevención es clave. Mantener persianas o cortinas cerradas durante las horas de mayor insolación limita la entrada de calor y ayuda a conservar una temperatura más agradable.

También es recomendable mantener las ventanas cerradas cuando el exterior está más caliente y ventilar la habitación únicamente cuando la temperatura descienda. Esta estrategia suele ser más eficaz que intentar cómo enfriar una habitación en verano solo antes de dormir.

4. Reduce las fuentes de calor innecesarias

Algunos aparatos eléctricos generan calor aunque pasen desapercibidos. Apagar luces, televisores, ordenadores y otros dispositivos que no sean necesarios contribuye a reducir la temperatura del dormitorio.

Si utilizas ventilador o aire acondicionado, hazlo de forma razonable para favorecer el confort durante la noche. Ambos pueden mejorar la sensación térmica cuando se usan correctamente, sin necesidad de buscar un ambiente excesivamente frío.

5. Hidrátate y busca la habitación más fresca de la casa

Hidratarse en verano es un hábito que debe mantenerse durante toda la jornada, no solo antes de acostarse. Una buena hidratación favorece el bienestar general y ayuda al organismo a afrontar mejor los episodios de calor intenso.

Si tu vivienda tiene habitaciones con distinta orientación o temperatura, considera dormir en la más fresca durante las noches especialmente calurosas. Un pequeño cambio de ubicación puede mejorar el confort nocturno.

Ninguna de estas medidas suele marcar una gran diferencia por sí sola. Sin embargo, al combinarlas —desde mantener una buena hidratación hasta elegir ropa de cama transpirable o aprovechar las horas más frescas para ventilar— es posible crear un entorno más cómodo para descansar incluso durante una ola de calor.

La clave está en incorporar estos hábitos a la rutina diaria, en lugar de buscar una solución de última hora cuando ya es momento de ir a la cama.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.