Flujo blanco y cremoso: causas y tratamiento

La presencia de flujo vaginal blanco y cremoso puede ser alarmante. No obstante, en la mayoría de los casos obedece a cambios normales del ciclo menstrual.
Flujo blanco y cremoso: causas y tratamiento
Leidy Mora Molina

Revisado y aprobado por la enfermera Leidy Mora Molina.

Escrito por Edith Sánchez

Última actualización: 17 marzo, 2022

En la mayoría de los casos, el flujo blanco y cremoso no debe ser motivo de preocupación. Lo usual es que se deba a los cambios que tienen lugar durante el ciclo menstrual. Sin embargo, a veces también podría ser la señal de algún problema de salud.

Respecto a esto, hay que tener claro que las secreciones vaginales son normales. El problema empieza cuando hay alteraciones notorias en cuanto a su color, su textura y su olor. Asimismo, hay que estar alerta si se presenta de manera simultánea con otros síntomas como picor, ardor o irritación. ¿Quieres saber más al respecto?

Flujo vaginal

Las glándulas de la vagina y del cuello uterino segregan pequeñas cantidades de líquido todos los días. Estas salen del cuerpo y es lo que se conoce de manera genérica como «flujo vaginal». Lo normal es que sea de color claro o blanco y que tenga un olor sutil.

La función de esos fluidos es la de lubricar la vagina, limpiar y eliminar las células viejas y prevenir las infecciones. Esto último se logra debido al ambiente ácido que provoca en la zona, lo que conlleva a la eliminación de los agentes infecciosos.

Se estima que casi todas las mujeres segregan alrededor de una cucharadita de flujo vaginal al día. Este aumenta tras la ovulación. El color varía entre transparente, amarillo, blanco o incluso un poco marrón. Esto depende en gran medida del ciclo menstrual y se considera normal.

El flujo vaginal
El color del flujo vaginal es, por lo general, transparente o blanco. Aun así, su tono puede variar un poco a lo largo del ciclo menstrual.


Flujo blanco y cremoso

Es normal que haya flujo blanco y cremoso después de la ovulación. Esto ocurre aproximadamente en la mitad del ciclo menstrual. Como se anotaba antes, es una señal de fertilidad intermedia.

Al comienzo del periodo también suele haber una secreción blanca, pero es más escasa y tiene una textura menos cremosa. De hecho, es habitual que tome un tono amarillo y se vea más seca. Es la fase menos fértil del ciclo.

Entre tanto, hacia la mitad del periodo, cuando se produce la ovulación, el flujo se torna más transparente y elástico. Esto corresponde a la etapa de mayor fertilidad. Tras ello, comienza a segregarse el flujo blanco y cremoso.

Esos cambios en el aspecto de los fluidos no deben preocupar, ya que forman parte de los procesos normales. En cambio, si las modificaciones son muy notorias y, en especial, si se acompañan de irritación, picor, mal olor o cualquier otro síntoma, es necesario consultar con el médico.

Las principales causas del flujo blanco y cremoso

El flujo blanco y cremoso antes de la menstruación es normal. Toma ese aspecto porque contiene más glóbulos blancos, células muertas y bacterias que en otras etapas del mes. Es un mecanismo del cuerpo para limpiar la zona de microorganismos y sustancias no deseadas.

Otro motivo común por el que aparece es el embarazo. Obedece a los crecientes niveles hormonales que se registran durante la gestación. La producción de fluidos aumenta, ya que es una forma de incrementar la protección del útero y, a su vez, del bebé.

En ciertos casos, también puede aparecer durante o después de las relaciones sexuales. Es posible que esto sea fruto de la lubricación de la vagina durante el coito, la eyaculación femenina o porque las fechas son cercanas a la menstruación.



Flujo blanco y cremoso: ¿cuándo es anormal?

Por regla general, cuando el flujo blanco y cremoso tiene mal olor, significa que hay algún problema de salud. Lo mismo ocurre si hay otras manifestaciones clínicas como el picor, la irritación o el enrojecimiento de la zona vaginal.

Casi siempre, se cree que esto es una señal de candidiasis, una infección por hongos. No obstante, esta genera un flujo con grumos, similar al requesón. Las posibles causas de un flujo blanco y cremoso anormal son las siguientes.

Vaginosis bacteriana

La vaginitis bacteriana es una infección causada por bacterias. Hace que el flujo blanco y cremoso sea más abundante. Incluso, este puede adquirir un tono grisáceo y un fuerte olor a pescado. Este último es el síntoma más característico de la enfermedad.

Clamidia

La clamidia es una enfermedad de transmisión sexual que afecta a hombres y a mujeres. Además de generar flujo con estas características, provoca mal olor, ardor al orinar y dolor durante las relaciones sexuales. Si se extiende, provoca dolor en la parte baja del abdomen, náuseas y fiebre.

Vulvovaginitis

Un flujo blanco y cremoso acompañado de inflamación y sensibilidad en la zona genital podría ser señal de vulvovaginitis. Esta palabra se refiere a la inflamación como tal, pero su causa suele ser una infección por hongos o por bacterias. En ciertos casos, se deriva del uso de alguna sustancia irritante o prenda.

Tricomoniasis

Cuando se produce esta condición, el flujo resulta alterado. Pasa de un color blanco a un tono verdoso o amarillento. Es una infección de transmisión sexual que también provoca mal olor y comezón vaginal.

Fístulas

La presencia de fístulas o aberturas anómalas entre el tracto genital y el tracto intestinal, a veces lleva a que se modifiquen las secreciones vaginales. Estas se forman por una o varias de las siguientes razones:

  • Enfermedad de Crohn.
  • Daño a la vagina durante el parto.
  • Radioterapia en la pelvis.
  • Tumor en la pelvis.
  • Lesión durante una cirugía de pelvis.

Tratamiento del flujo blanco y cremoso

Siempre que el flujo blanco y cremoso esté acompañado por síntomas molestos, lo indicado es consultar con el ginecólogo para explorar los motivos. También si hay una modificación significativa en el color o la textura.

El tratamiento dependerá de la causa que lo provoque. A menudo, el médico realiza una entrevista inicial y revisa la historia clínica. Luego, procede con la exploración física y otros métodos diagnósticos complementarios.

Una vez hecho esto, puede sugerir tratamientos con antibióticos, antiinflamatorios, antifúngicos u otros, según el caso. Es posible que se trate de comprimidos o de cremas, de acuerdo con lo que se requiera. Solo en algunas ocasiones se aplican tratamientos con inyecciones.

Tratamiento del flujo blanco y cremoso
Si hay dudas por los cambios en el flujo vaginal, lo mejor es acudir al ginecólogo.

Recomendaciones finales

Casi nunca es necesario hacer un tratamiento por el flujo vaginal blanco. De todos modos, si existen dudas o si hay otros síntomas como sangrados, irritación o dolor, es mejor consultar al ginecólogo. Si bien puede no ser una urgencia, es mejor intervenir con rapidez.

Lo ideal es que toda mujer mantenga una buena higiene en la zona genital, en especial durante la menstruación. Es importante practicar sexo seguro. No conviene utilizar duchas vaginales u otros productos similares, ni tampoco ropa muy ajustada. Todo esto ayuda a prevenir dificultades.

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Las alteraciones del flujo vaginal son anormales cuando el aspecto, la textura, el color o el olor de la secreción presentan cambios notorios.



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