¿Qué es una distensión muscular intercostal y cómo se trata?

Un dolor en la zona de las costillas podría significar una distensión muscular intercostal. Te indicamos cómo reconocer esta dolencia, sus causas y síntomas, cuál es su tratamiento y forma de prevención. ¡No te lo pierdas!
¿Qué es una distensión muscular intercostal y cómo se trata?
Mariel Mendoza

Revisado y aprobado por la médica Mariel Mendoza.

Última actualización: 31 mayo, 2024

Una distensión muscular intercostal o desgarro intercostal es una dolencia que se manifiesta en los músculos que están entre las costillas. Puede producirse por algún sobresfuerzo o un golpe. La intensidad del dolor varía de acuerdo con la gravedad de la lesión. Sin embargo, tiende a empeorar al toser o estornudar.

Su tratamiento suele basarse en analgésicos, compresas de frío y calor, al igual que terapia física. Si bien no suelen ser graves, es necesario prestarles atención para evitar otras complicaciones. ¿Cómo reconocer un desgarro muscular en las costillas? ¿Cuándo acudir al médico? Te contamos todo aquí.

¿Qué es una distensión muscular en las costillas?

Los músculos intercostales son aquellos que se encuentran entre las costillas, los cuales unen y conforman la pared torácica, junto con el subcostal y el transverso del tórax. Se distinguen tres tipos de músculos: externos, internos y más internos o íntimos.

Como indican desde StatPearls, durante la inspiración, dichos músculos se contraen para ayudar a elevar la parte lateral de las costillas y permitir que los pulmones se llenen de aire. Además, confieren estabilidad a la parte superior del cuerpo.

Músculos intercostales.
1. Músculo intercostal exterior. 2. Esternón. 3. Costillas. 4. Músculo intercostal interior. 5. Cartílago intercostal. 6. Pulmones.

Cuando se tensa o estira en demasía el músculo, se puede producir una distensión muscular intercostal o desgarro muscular en las costillas. En los casos leves, solo se estiran pocas fibras. Mientras que, en los casos graves, el músculo puede dejar de funcionar de forma correcta. Como consecuencia, se genera dolor y dificultad para respirar.



Síntomas de un desgarro muscular en las costillas

En la distensión o desgarro muscular intercostal, uno de los síntomas principales es un dolor agudo en el tórax. Así, puede presentarse dolor en el lado derecho del pecho como en el costado izquierdo. De igual modo, se experimenta sensibilidad en las costillas al tocarlas, como también espasmos musculares.

El dolor suele ser agudo y repentino, aunque otras veces es gradual y constante. Empeora cuando la persona se inclina, tose, estornuda, respira de manera profunda o realiza ciertos movimientos con los brazos. Otros síntomas pueden ser los siguientes:

  • Rigidez
  • Tensión
  • Dificultad para respirar
  • Inflamación alrededor de las costillas
  • Dificultad para mover los miembros superiores
Para saber si tienes un desgarro en la zona de las costillas, además de padecer estos síntomas, es común sentir un chasquido en el músculo al momento de la lesión.

Posibles causas

Como se mencionó, este tipo de distensión se produce cuando los músculos intercostales se estiran o se contraen demasiado. Existen diversas causas del dolor debajo del pecho debido a un desgarro muscular en las costillas, como puede ser una tos aguda, por ejemplo.

Puede ocurrir por un esfuerzo excesivo de los músculos no entrenados al hacer ciertas actividades, como cortar leña o pintar un techo. Según RadioGraphics, también sucede con frecuencia al practicar algunos deportes. Por ejemplo, lanzamiento de jabalina, béisbol, remo, tenis, golf, críquet y hockey. Otras causas son las siguientes:

  • Torsión o giro excesivo
  • Un golpe o traumatismo
  • Aumento de intensidad en la actividad física
  • Estiramiento al proyectar el brazo hacia arriba
  • Catarros fuertes con estornudos o tos violenta
  • Sobreesfuerzo o elevar objetos pesados por encima de los hombros y la cabeza

El riesgo aumenta al hacer entrenamientos intensos o retomar la actividad luego de un descanso. También cuando la persona está a gran altura (como al practicar alpinismo), porque la irritación y sequedad de las vías respiratorias, junto con tos, pueden provocar la distensión de los músculos intercostales.

¿Cómo es el diagnóstico?

Cuando aparece dolor torácico o alguno de los síntomas mencionados, lo recomendable es acudir al médico para que realice el diagnóstico y descarte otro tipo de problema, como una neumonía. Sobre todo si el dolor se hace persistente, empeora e interfiere con las actividades cotidianas y el descanso.

Esto implica un examen físico en el que se observará si hay limitación de movimiento, dónde y cuándo hay más dolor. Asimismo, el profesional de la salud debe indagar cuál es la ocupación del paciente, si ha sufrido un accidente reciente o una lesión relacionada con la práctica deportiva.

Es posible que ordene una radiografía de tórax o una resonancia para observar si hay fractura de costilla o lesiones internas. Ahora bien, según los síntomas y su intensidad, podrá diagnosticar la distensión muscular intercostal, según varios grados:

  • I o leve: algunas fibras musculares pueden haberse desgarrado y, aunque el músculo esté doloroso, tiene fuerza normal. Puede mejorar en unas semanas con ciertos cuidados.
  • II o moderado: hay mayor daño en las fibras musculares y se presenta más sensibilidad y dolor. Puede haber hinchazón y pérdida de fuerza. Por tanto, el movimiento está más afectado.
  • III o grave: desgarro del músculo por completo que provoca la pérdida total de la función muscular y puede requerir cirugía.

Tratamiento de la distensión muscular intercostal

Se requiere atención médica urgente cuando la distensión muscular intercostal es producto de una lesión traumática, como un accidente en coche, y hay dificultad o dolor en el pecho al respirar. Por lo general, el tratamiento implica reposo.

Según la gravedad, un desgarro muscular en las costillas puede durar desde una semana hasta tres meses o más.

Con el tratamiento, se busca devolver la movilidad y aliviar los síntomas, como el dolor. A tales fines, y según la gravedad, hay diferentes opciones terapéuticas, como veremos a continuación.

Reposo y analgésicos

Lo primero que se recomienda es reposar y suspender las actividades que provoquen dolor. A su vez, el médico puede sugerir el uso de analgésicos y antiinflamatorios de venta libre (ibuprofeno o paracetamol). En los casos de dolor muy intenso, se puede aplicar una inyección de lidocaína o corticosteroides.

Terapia física

Siempre que se realicen o recomienden por un profesional de la fisioterapia, hay ejercicios que pueden ayudar en el proceso de recuperación. Solo pueden realizarse una vez que la lesión haya sanado lo suficiente.

Los ejercicios pueden ayudar a mejorar el rango de movimiento y la fuerza muscular, además de prevenir la recurrencia de lesiones. No obstante, si estos movimientos empeoran el dolor, deben suspenderse de inmediato.

No realices estos ejercicios sin el consentimiento de un médico. Hacer movimientos muy pronto podría agravar la lesión.

Cuidados en casa

Además del reposo antes mencionado, con autorización del médico se pueden mantener otros cuidados en el hogar para mejorar el desgarro muscular en las costillas, como aplicar frío o calor. Esto incluye acciones tales como:

  • Comprimir el músculo con vendas elásticas.
  • Realizar ejercicios de meditación para disminuir el dolor.
  • Hacer un baño de agua tibia con sales de Epsom, ya que pueden relajar los músculos.
  • Usar compresas frías en intervalos de 15 o 20 minutos en los primeros días para reducir la hinchazón.
  • Aplicar calor con almohadillas térmicas por 15 a 20 minutos cuando hayan pasado algunos días de la lesión.
  • Practicar ejercicios de respiración, sosteniendo una almohada contra el pecho, inhalando y exhalando de forma lenta.


¿Se puede prevenir una distensión muscular intercostal?

Como mencionamos, en ocasiones la distensión muscular intercostal es producto de una torsión brusca, un sobreesfuerzo o una actividad repetitiva. En estos casos se puede prevenir, pero no cuando ha sucedido por causa de un golpe.

Ahora bien, con miras a minimizar los riesgos de sufrir esta o cualquier otra lesión y de evitar recurrencias, hay que realizar actividad física a diario, pero evitar elevar la intensidad de manera brusca. Y siempre es conveniente calentar antes de hacer deporte o si se va a realizar un trabajo fuerte.

Con frecuencia, esto es algo que se pasa por alto. No solo porque no es común tener la costumbre de calentar, sino porque la mayoría de las personas olvidan estirar los músculos del tronco, que suelen estar de manera relativa inmóviles.

Apunta estos cuidados para mejorar el malestar

Una distensión muscular intercostal o un desgarro en las costillas puede ocurrir con cualquier movimiento o al practicar deportes. Una vez que un médico haya diagnosticado la lesión, es posible recuperarse con algunos cuidados. Entre ellos, el reposo y el uso de compresas pueden ayudar a aliviar el dolor y mejorar los casos leves o moderados.

Por último, existen ciertas medidas de prevención que son útiles para evitar su recurrencia, como calentar antes de hacer actividad física, llevar una vida activa y evitar aumentar la intensidad de repente. En caso de que tengas dudas o sospeches sobre una posible distensión muscular en las costillas, consulta con un médico.


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