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Cómo potenciar el sabor del caldo de pollo con un sencillo paso en el horno

3 minutos
El horno no solo sirve para hacer bizcochos o galletas. Con su ayuda podrás darle más sabor e intensidad a un caldo de pollo. Te mostramos cómo lograrlo.
Cómo potenciar el sabor del caldo de pollo con un sencillo paso en el horno
Escrito por Daniela Bernal
Publicado: 27 octubre, 2026 21:00

Cuando las temperaturas comienzan a bajar, un buen caldo de pollo se hace cada vez más provocativo, dejándonos una sensación reconfortante tras comerlo. Si bien es cierto que suele percibirse como una receta sencilla, en ocasiones podemos terminar con un líquido sin tanto sabor como imaginamos.

Para solucionar esto y obtener un caldo de pollo con mayor gusto, no debes recurrir a ingredientes exóticos; tan solo realizar un paso previo: pasar sus ingredientes por el horno. El calor seco hace cambios muy interesantes en ellos —que el agua hirviendo no—, generando sabores complejos y notas tostadas.

Asa los ingredientes en el horno

Para lograr este caldo de pollo con un extra de sabor, debes comenzar por colocar en una bandeja para horno las piezas de pollo que usarás para la cocción. Bien sean las carcasas, alitas o huesos. De igual manera, suma un par de verduras como cebollas, zanahorias y apios, en trozos grandes y gruesos para que no se quemen en el horno. Déjalos cocinar por unos 30 minutos a 200 °C, hasta que obtengan un color castaño brillante.

Este paso previo hace que las proteínas y los azúcares naturales de los alimentos interactúen (reacción de Maillard). Generando diversos compuestos aromáticos, así como notas tostadas y matices dulces al fondo, que enriquecen y profundizan el sabor del caldo.


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Traspasa a la olla y desglasa la bandeja

Una vez que los huesos y verduras hayan tomado el tono dorado, es momento de que los coloques en una olla para preparar el caldo. En la bandeja vas a encontrar restos oscuros pegados al fondo. Esto es lo que en gastronomía se conoce como fond y concentra una gran cantidad de sabores.

Para aprovecharlo en tu caldo, suma medio vaso de agua caliente a la bandeja y, con una espátula de silicona o madera, raspa para que esos restos se mezclen con el agua. Luego solo agrégalos en la olla para el caldo.

Cocina el caldo a fuego lento

Continúa con la preparación, agregando agua a temperatura ambiente en la olla hasta cubrir los ingredientes, y llévala al fuego. Cuando esté cerca de ebullir, baja la temperatura y ajusta el fuego al mínimo. Esta cocción suave extrae de forma gradual las proteínas y gelatina de los huesos y cartílagos del pollo, creando sabores complejos.

Quita con una espumadera la espuma que se genera en el caldo durante los primeros treinta minutos de cocción. Y luego mantén ese ritmo bajo continuo por un par de horas, sin aumentar la temperatura. Al terminar, cuela y listo.

El resultado final será un caldo con un tono más oscuro e intenso. El cual te puede servir como base para una sopa de fideos de invierno, para arroces, carnes o solo para tomarte una taza de consomé en un día frío.

Más ten en cuenta que el paso previo en el horno no es un requisito indispensable para todas las preparaciones. Y es que si buscas un caldo claro, delicado y más puro, pasar de este truco sería lo más conveniente. Todo depende de lo que quieras preparar y obtener.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.