¿Qué hacer con calabacín? 8 maneras de cocinarlo para todos los gustos

Los vegetales son claves para obtener parte de las vitaminas, minerales y fibras que necesitamos en nuestro día a día. Y el calabacín es uno de los más utilizados. Tiene un sabor suave, capaz de absorber los aromas y adaptarse a perfiles gastronómicos muy diversos.
Además, es versátil. Con esto queremos decir que admite múltiples métodos de preparación, de los cuales podrás obtener resultados distintos. Como un sabor ahumado, una consistencia cremosa y suave o incluso una textura crujiente. Te damos algunas ideas para que varíes su cocción y, con ello, tus platillos.
1. Salteado en la sartén

Esta es una idea genial para usar el calabacín como acompañamiento rápido. Tan solo córtalo en rodajas no tan finas y calienta la sartén con un chorrito de aceite. Cuando empiece a humear, suma el vegetal y remueve de forma constante. De esta forma, tomará un tono dorado y el interior se mantendrá suave. Eso sí, evita amontonar las rodajas, para que no te quede aguado.
2. Asado al horno

Si cocinas el calabacín al horno, concentrarás sus sabores naturales y podrás hacer una mayor cantidad de una vez. Ideal si tienes una familia numerosa. Comienza cortándolo en trozos y distribúyelos en una bandeja de horno —en una sola capa—, sin que se toquen. Si le sumas unas hierbas picadas de forma fina, elevarás el perfil de sabores.
3. A la plancha

¿Te gustan los sabores ahumados? Haz de la plancha o la parrilla tus aliadas. Corta el calabacín en láminas gruesas —de un centímetro aproximadamente—, para que aguanten el calor sin perder firmeza. Y pásalas por la plancha, bien caliente, a ambos lados.
4. Relleno

Si te sobró un poco de arroz o carne picada de una comida anterior, puedes hacer con ellos unos ricos calabacines rellenos. Basta con cortar el vegetal a la mitad, retirar la pulpa y rellenarlo con una mezcla de arroz, carne y verduras picadas finas. Hornea a 180 °C, por unos 25 minutos, hasta que la piel del calabacín se vuelva tierna.
5. Tortitas

Las tortitas de calabacín son un clásico que no pasa de moda y perfectas para una cena ligera y divertida. Ralla el calabacín y exprime o seca muy bien con un paño de cocina limpio. Así retirarás el agua que hace que las tortitas queden blandas. Luego, mezcla con un huevo, un poco de harina y queso. Cocina en la sartén bien caliente, por ambos lados, y voilá.
6. Chips en airfryer

Esta opción es genial si buscas una botana saludable, y es que su textura crujiente recuerda a los chips de patata de toda la vida. Para hacerlos, corta el calabacín en rodajas finas, sécalas con un trapo limpio, sazónalas y llévalas a la freidora de aire. Eso sí, remueve los chips de dos a tres veces durante la preparación para que se cocinen de manera uniforme.
7. En crema

Una crema de calabacín es una idea genial para una cena reconfortante, por su textura aterciopelada y suave. Solo saltea unos trozos de calabacín con cebolla y un poco de caldo antes de triturarlo todo. Corona con unos trocitos de queso fresco o picatostes caseros al servir.
8. Como fideos

Ahora, si la pasta te cae pesada, tienes la alternativa de hacer unos ligeros fideos con calabacín para sustituirla. Utiliza un espiralizador para obtener tiras finas y saltéalas un par de minutos en una sartén bien caliente. Luego, sirve con la salsa de tu elección.
El calabacín es un vegetal generoso y se adapta a los distintos platillos que desees preparar. La clave está en tener clara la textura que deseas. Por ejemplo, si lo deseas crujiente o dorado, seca muy bien de forma previa —para eliminar la mayor cantidad de agua del vegetal— y así logres esa anhelada crocancia.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







