¿Cómo vivir de manera más consciente?

Vivir conscientes de lo que somos y de lo que nos rodea es la mejor manera de estar en armonía. Sigue leyendo y conoce lo que debes hacer para lograrlo.
¿Cómo vivir de manera más consciente?

Escrito por Rafael Victorino Muñoz, 08 abril, 2021

Última actualización: 30 junio, 2021

En la existencia actual, con tantos medios y fuentes de distracción que nos invitan a enfocarnos en lo otro y no en nosotros, vivir de manera consciente es algo cada vez más difícil. Nuestro interior, al parecer, nos atrae menos.

¿Y por qué debería interesarnos vivir de manera consciente? ¿Para qué necesitamos explorar las propias experiencias? Esto no se trata solo del yo, sino de tener plena conciencia del momento y de la circunstancia en que vivimos.

Adentrarnos en estas respuestas es parte de lo que abordaremos en el presente artículo, en el que conoceremos lo que significa vivir conscientemente, qué nos lo impide y qué podemos hacer para lograrlo.

Qué significa vivir consciente

Vivir consciente es saber lo que eres, quién eres, tu lugar en el mundo y con respecto a las demás personas que te rodean. Recordar tus responsabilidades, tus cualidades, tus virtudes; también reconocer tu lado negativo.

Esto nos remite un poco al concepto de dasein, del filósofo alemán Martin Heidegger. Dasein es ‘ser en el mundo’, estar situado en él de manera dinámica, experimentando y vivenciando. En pocas palabras, es una relación con el propio ser.

Por otra parte, recordando al gran pensador español José Ortega y Gasset, vivir consciente tiene que ver con nosotros y nuestras circunstancias, ya que lo que somos depende tanto de la propia persona, como de la cultura y la época.

¿Qué nos impide vivir conscientes en el presente?

Además de las distracciones de la vida cotidiana, el exceso de trabajo y actividades, hay ciertas actitudes que nos afectan y constituyen señales de que no estamos viviendo conscientemente el momento presente.

Algunas de ellas son las siguientes:

  • Resentimiento: el resentimiento es una emoción negativa acerca de un recuerdo amargo, por una afrenta o injuria que creemos haber recibido inmerecidamente. Guarda relación con el rencor y la tristeza.
  • Miedo y ansiedad: tenemos miedo del peligro, de morir, de enfermar, de que algo malo les suceda a nuestros hijos. Al ser presas del miedo dejamos de vivir plenamente. Tanto el miedo como la ansiedad producen sensaciones de angustia, inseguridad e incertidumbre en relación con el futuro.
  • Exceso de amor propio: cierta dosis de amor propio es positiva, pero no en exceso. El ego exagerado impide que nos conectemos con el mundo y con las personas.
  • Evasión: ser conscientes de lo que somos implica aceptar nuestra realidad. Evadirse hacia el pasado, hacia momentos más gratos en apariencia o hacia un futuro idealizado puede proveer un alivio temporal, pero no es la solución.
  • Distracción: vivir plenamente solo es posible si prestas atención a tu persona, a tu circunstancia y a tu momento presente.
  • Aburrimiento: si te aburre lo que haces y tienes frente a ti, es porque quizás desearías estar haciendo algo más en este momento. Pero si te aburres siempre, es un mal signo.
Hombre aburrido que no es consciente de sí mismo.
El aburrimiento es capaz de sacarnos del momento presente y evita que disfrutemos lo que sucede alrededor.

Consejos para vivir de manera más consciente

Aunque asumimos que vivir de manera consciente en el presente es algo necesario, no todos sabemos cómo centrarnos más en el aquí y en el ahora. Tenemos que adiestrar la mente para experimentar cada experiencia. Tenemos que reaprender lo que hemos desaprendido.

1. Meditación

Con la meditación comienza el vivir consciente. Cuando meditamos no hacemos otra cosa como no sea estar allí, en el momento presente, viviendo el momento.

Se han encontrado evidencias de que la meditación tiene efectos biopsicosociales beneficiosos en diferentes ámbitos de la vida humana, tanto en relación con los estados emocionales como en los procesos cognitivos y la salud general. Incluso influye en los síntomas de enfermedades crónicas.

Así pues, desarrollar la práctica de la meditación como un hábito nos ayuda a vivir de manera consciente y a dejar de pensar con angustia respecto a lo que vendrá o con resentimiento sobre lo que ya pasó.

2. Yoga y ejercicios

El yoga no solo es una serie de ejercicios de estiramiento para beneficio del cuerpo. Sobre todo, se trabaja la conexión entre mente y físico.

De hecho, la actividad física y el yoga son agentes reductores del estrés y promotores de una mejor la calidad de vida, en relación con los aspectos físicos, emocionales, intelectuales, sociales y espirituales.

3. Abandonar juicios y expectativas

Hacerse expectativas nos conduce a no aceptar. De igual modo, esta creencia de que las cosas deberían ser diferentes nos agota y nos impide ver lo que tenemos alrededor.

Por supuesto, podemos cambiar para bien y tratar de mejorar. Es s que aceptar no significa estar de acuerdo con todo tal y como es, sino dejar de lado la actitud de negación y la eterna batalla contra el mundo.

Por otro lado, los juicios que hacemos sobre nosotros mismos o el temor de los juicios de los demás nos apartan de nuestra realidad, creando una idea distorsionada de lo que esperamos o esperan de nosotros.

4. Evitar las emociones negativas

Una actitud de confianza en el presente es vivir consciente. Pero tener confianza en el presente implica dejar de lado el miedo, la angustia y la ansiedad.

Lo mismo vale para el enojo, la rabia y el resentimiento. Nos encadenan a los momentos negativos, impidiéndonos ver que hay algo más.

5. Practicar la aceptación y la gratitud

Nuestra vida puede no parecer perfecta, pero nadie dijo que tenía que serlo. Hay momentos o hechos que nos resultan poco gratos.

Y sin embargo, por cada hecho que nos desagrada hay otro que lo compensa. Si notamos los primeros y no los segundos es porque pensamos más de la cuenta en lo malo.

No podemos vivir solo de alegría en alegría, pero tampoco vivimos de tristeza en tristeza. El escritor francés Albert Camus dijo en una ocasión que no se puede ser permanentemente feliz ni permanentemente desgraciado.

Por otra parte, cuando agradecemos, vemos lo que tenemos y olvidamos lo que nos falta. Esta es, precisamente, la esencia del vivir consciente.

Meditación al aire libre.
No hay una sola forma de meditar. Cada cual debería encontrar aquella más adecuada para su estilo de vida.

6. Atención plena

La atención plena o mindfulness se relaciona con el hecho de estar en contacto con la realidad del momento presente, en plena conciencia de lo que se hace, sin pensar o desear otra cosa. Vivir consciente y en atención plena son tan inseparables como los lados de una moneda.

Diversas investigaciones demuestran que la atención plena es efectiva en el tratamiento del estrés y otros problemas psicológicos, hasta el punto que ya se ha introducido en diversos programas de psicoterapia.

Desarrollar la atención plena es algo que podemos lograr mediante la práctica, evitando todo aquello que nos distrae la mente de lo que hacemos y esforzándonos en mantener la concentración en una sola tarea.

Son diversas las actividades que nos ayudan en el aprendizaje del difícil, pero necesario, arte de la atención plena y del vivir consciente. Entre estas tenemos las siguientes:

  • Escuchar música suave.
  • Leer.
  • Dibujar o pintar.
  • Jugar ajedrez.
  • Caminar por el campo.

Los beneficios de vivir consciente en el presente

Si no vivimos lo que nos corresponde, no obtendremos el conocimiento que supone cada experiencia. El aprendizaje será nulo y estaremos encadenados a repetir errores.

Cuando vamos conscientes por la vida estamos más abiertos a conocer, a aprender de lo que nos rodea y de nosotros mismos. Manejamos mejor el sufrimiento y el estrés.

Ser capaces de vivir conscientemente en el presente está a nuestro alcance. De ello dependerá la existencia futura; mucho más que de las otras cosas que no podemos controlar.

Podemos liberarnos del sufrimiento innecesario. Solo basta con dejar el cascarón en el que nos hemos refugiado, bajar el volumen al ruido que proviene de afuera, abrir los ojos a lo que tenemos dentro y atreverse a vivir de verdad.

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