Uñas frágiles después del verano: 5 trucos para recuperarlas y evitar que se rompan

Durante o después del verano es común notar las uñas secas o más frágiles. Incluso pueden verse opacas o abrirse en capas. Muchas tienen la idea de que el sol es responsable de todo esto, mas lo cierto es que sucede por un conjunto de factores.
En verano, solemos estar más expuestos al agua en playas y piscinas. Las uñas absorben esa agua con facilidad y, al secarse, se contraen. Este ciclo constante hace que se vuelvan quebradizas. Si a eso le sumamos el uso de productos de limpieza, como jabones o detergentes, así como también de removedores de esmalte agresivos, nos da como resultado unas uñas debilitadas. Para recuperarlas, puedes poner en práctica los siguientes hábitos.
1. Hidrata tus uñas
La hidratación es un paso clave para ayudar a las uñas a recuperarse. Los expertos señalan que cuando la uña pierde sus aceites naturales, se vuelve rígida y pierde la flexibilidad necesaria para absorber impactos sin romperse. Para evitarlo y prevenir el quiebre, es necesario que te apliques a diario crema hidratante, no solo en las manos, sino también sobre la cutícula y uña, masajeando con suavidad. Esto también evita que aparezcan padrastros.
2. Reduce las manicuras de forma temporal
Ten en cuenta que hay productos de manicura que pueden ser muy fuertes para las uñas. Tal es el caso de los removedores de esmalte con acetona, que afectan su capa protectora. Por ello, si las notas debilitadas o secas, lo ideal es que pauses las manicuras por unos diez días. Así le darás un descanso a tus uñas mientras se recuperan.
Si sueles usar manicura semipermanente, es importante que evites arrancar la pintura de la uña o rasparla, porque esto también retira las capas superficiales. Solo debes quitar el esmalte con los productos indicados para ello, suavemente y aplicando hidratación posterior.
3. Protege tus manos en las tareas domésticas
El agua y los detergentes de limpieza tienden a debilitar las uñas, ya que eliminan sus aceites naturales, favoreciendo su debilidad y quiebre. La Academia Americana de Dermatología recomienda proteger tus manos con guantes a la hora de fregar los platos o limpiar tu casa. Y luego de esto, hidrátalas con crema.
4. Mantén las uñas a una longitud cómoda
Durante el proceso de recuperación de la uña, lo ideal es mantenerlas a una longitud corta o media. Y es que si la uña está debilitada y es muy larga, cualquier presión en el borde facilitará el quiebre en el centro. De igual manera, evita limar las uñas en un movimiento de “serrucho”, porque esto favorece que se abran en los extremos. En su lugar, hazlo en una sola dirección.
5. Cuida las cutículas
Muchas aprovechan el corte de uñas para también cortarse las cutículas; más considera que esto representa un error. Si dejas expuesta la zona de crecimiento bajo la cutícula, provocarás que la uña nueva nazca con irregularidades o mayor debilidad. Por ello, tan solo mantén la zona hidratada para que no se endurezca y, si es necesario, empuja la cutícula de forma ligera con un palito de naranjo tras la ducha.
Ten en cuenta que estos cuidados no transforman una uña dañada de un día para otro. Ella debe crecer; así, la parte deteriorada avanzará y la uña nueva tomará su lugar, de forma progresiva.
Y mientras este proceso sucede, debes protegerla y reducir las nuevas roturas, poniendo en práctica los consejos anteriores. Cortando las uñas a una longitud cómoda, aplicando crema en manos y cutículas después del lavado, usando guantes para las tareas domésticas y dejando unos días sin procedimientos agresivos. Todas estas pequeñas acciones te ayudarán a recuperar tus uñas.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







