Método Kaizen: cómo tener resultados reales con solo pequeños cambios

En ocasiones nos planteamos transformaciones muy radicales, que exigen un cambio de 180° a nuestra rutina. Y lamentablemente, muchos de estos intentos terminan en fracaso. No porque seamos perezosos, sino porque estos grandes giros son difíciles de mantener en el tiempo.
En lugar de ir a lo grande, podrías comenzar de a poco y adoptar el método Kaizen. Esta es una filosofía japonesa de mejora continua que apuesta por avances mínimos, constantes y ajustables. Porque suelen generar menos resistencia y más continuidad que los planes radicales.
El efecto de la filosofía Kaizen en el cerebro
Nuestro cerebro está diseñado para resistirse a cambios imponentes. Ante esas situaciones tiende a activar la amígdala, una zona que gestiona la respuesta de lucha o huida. Por ello sientes pereza o procrastinas ante la idea de ir al gimnasio durante dos horas si nunca lo habías hecho antes, por ejemplo.
La propuesta del método Kaizen es dar pequeños pasos hacia la meta cada día. Lo importante no es impresionar a nadie con un inicio explosivo. Más bien va de constancia y disciplina para repetir la acción día con día. Estos pequeños pasos engañan al cerebro, ya que este no los percibe como una amenaza. Y a su vez, la continuidad hace que el hábito se instale sin fricción.
¿Cómo implementar el método Kaizen?
Llevar el método Kaizen a tu día a día es más sencillo de lo que parece. Comienza por identificar el área que deseas mejorar o el nuevo hábito que deseas instalar. Y fragméntalo en una acción tan pequeña que sea difícil de ignorar. Vale para múltiples aspectos de la vida, como por ejemplo:
- Salud y movimiento. Si lo que deseas es hacer más ejercicio, en lugar de forzarte a seguir una rutina extenuante y difícil, comprométete a salir a caminar durante cinco minutos. O haz unas diez sentadillas mientras esperas a que tu café de la mañana esté listo.
- Aprendizaje. Imagina que deseas estudiar un nuevo idioma. Si llevas esto al Kaizen podrías aprender un par de palabras nuevas de ese idioma cada día.
- Cultura. En caso de que tu objetivo sea terminar de leer un libro, comienza por colocarte la meta de leer una sola página al día; puede ser justo antes de irte a dormir.
- Orden. Por otro lado, si buscas tener más orden en casa o en el trabajo, una forma de adoptar el Kaizen es con la técnica de los dos minutos. Si una tarea requiere de menos de dos minutos para completarse, no la postergues y hazla de inmediato. Esto funciona muy bien para situaciones como lavar la taza tras tu café o archivar un documento.
Una vez que elijas tu meta u objetivo conviene establecer un “disparador”. Es decir, vincular esta nueva tarea a un hábito que ya tengas establecido. Siguiendo con el ejemplo del aprendizaje de un nuevo idioma, podrías repasar las palabras nuevas del día mientras te cepillas los dientes. Al unir lo nuevo con lo viejo, facilitas la integración del hábito.
Ahora, ten en cuenta que el éxito del método no viene del tamaño del cambio, sino de tu capacidad para sostenerlo con el tiempo. Esta acumulación de pequeños esfuerzos es la que hace que el hábito se instale de a poco. En fin, el método Kaizen nos recuerda que el progreso necesita menos fricción y más constancia.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







