Cómo potenciar la responsabilidad y autonomía en los niños

¿Quieres que tus hijos sean más autónomos y que se responsabilicen de sus tareas? Todo niño debe iniciarse lo antes posible en una serie de aprendizajes que le permitirán ganar en autosuficiencia. En el siguiente artículo te damos todas las claves. 
Cómo potenciar la responsabilidad y autonomía en los niños
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 25 febrero, 2024

Potenciar la responsabilidad y autonomía en los niños es un ejercicio cotidiano de gran valor que favorecerá su desarrollo psicosocial. Habilitarte como padre o madre en la enseñanza de estos pilares facilitará que des al mundo personas autosuficientes; hombres y mujeres capaces de trabajar por sus sueños, relacionarse con efectividad y construir las bases de una buena resiliencia.

Como decía la pedagoga María Montessori, «no se puede ser libre si no se es independiente». Para ello, es esencial que apliques una serie de estrategias básicas para guiarlos en ese aprendizaje. Claves como darles oportunidades, validar sus emociones, ofrecerles pequeños desafíos o reforzar su autoconfianza te permitirán ir integrando en ellos estas valías tan básicas como trascendentes.

Descubramos esas pautas a continuación.

«La educación es un acto de amor, por tanto, un acto de valor»

~ Paulo Freire ~

8 consejos para un niño autónomo y responsable

En los últimos años, nos estamos encontrando cada vez con más niños que, desde la psicología, definimos como dependientes. Es decir, son criaturas que dependen de los demás para saber cómo se sienten, que no respetan los límites y necesitan a los adultos para resolver sus problemas. El origen de estas dinámicas está casi siempre en una crianza sobreprotectora y controladora.

Estudios como los publicados en Frontiers in Psychology señalan que este tipo de educación que llevan cabo los «padres helicóptero» suele tener, en ocasiones, un impacto en la salud mental del niño: pueden desarrollar trastornos de ansiedad o depresión. Por contra, aquellos progenitores capaces de fomentar la autonomía y la responsabilidad en los pequeños contribuirán, en mayor grado, a su madurez y bienestar.

Conozcamos a continuación las claves que nos guiarán en ese viaje educativo.



1. Dales responsabilidades según su edad

«¿Cuándo puedo empezar a darle responsabilidades a mi hijo? ¿Tengo que esperar a que sea mayor?». Como padre o madre te habrás hecho esta pregunta en más de una ocasión. Bien, es importante tener en cuenta que, según la teoría de Erik Erikson del desarrollo psicosocial del niño, este empieza a integrar su sentido de autonomía entre los 18 meses y los 3 años.

Su libro Childhood and society (1993) es una buena referencia para entender este proceso. Asimismo, es crucial recordar a tus niños que todos en la familia tienen sus propios cometidos y responsabilidades. Llevarlas a cabo es positivo y un modo de demostrarse a ellos mismos lo que son capaces de hacer.

De este modo, te serán de ayuda las siguientes guías:

  • 3 años: pueden aprender a ir al baño, comer solos, elegir su ropa, ordenar sus juguetes, etc.
  • 4-5 años: pueden vestirse y asearse, poner la mesa, ayudar en tareas básicas de la casa y con las mascotas.
  • 6-7 años: ordenar su habitación, preparar su mochila, ayudar en la cocina (con supervisión) y en tareas del hogar.
  • 8-9 años: responsabilizarse de sus tareas de clase, bañarse solos, ir a comprar, preparar comidas con ayuda, ir y volver del colegio con sus compañeros, etc.
  • 10-11 años: pueden asumir la responsabilidad de organizar su ropa, quedar con amigos y volver a la hora establecida, cuidar de forma ocasional de sus hermanos pequeños, etc.
  • Más de 12 años: a partir de esta edad ya les puedes dar mayores oportunidades de autonomía. Ahora bien, a raíz de ellas deberán demostrarte su responsabilidad al cumplir con las normas acordadas.

2. Refuerza su autoeficacia y autoestima

Para potenciar la responsabilidad y autonomía en los niños edifica en ellos un buen sentido de autoconfianza. Demuéstrales que son hábiles, que pueden hacer cosas de forma resolutiva y que equivocarse también es parte del aprendizaje. La autoeficacia, según Albert Bandura, reforzará en ellos su motivación y la percepción de que gracias a sus habilidades pueden alcanzar sus objetivos.

A su vez, ese componente edificará en ellos una buena autoestima. Los pequeños criados en un entorno que desarrolla en ellos este constructo se adaptan mejor a la sociedad y manifiestan un mayor bienestar. Así lo advierten trabajos como los publicados en BioPsychoSocial Medicine.

Ahora bien, ¿de qué modo puedes conseguir que desarrollen una buena autoeficacia y autoestima? Toma nota de algunas guías:

  • Motiva a tus hijos cada vez que asumen una responsabilidad o llevan a cabo una tarea.
  • Valida sus emociones. Si sienten frustración es normal, pero ayúdales para que aprendan a tolerarla.
  • No les guíes en cada actividad de forma constante, deja que sean ellos quienes la lleven a cabo por sí mismos.
  • Refuerza mediante mensajes positivos.
  • No sanciones los errores, dales pautas para que aprendan a superarlos.

3. Permite que tomen decisiones y dales opciones

Tus hijos deben asumir, poco a poco, un buen control sobre sí mismos y sobre sus vidas. De este modo, para potenciar la responsabilidad y autonomía en los niños, es clave que les permitas tomar decisiones siempre que sea posible. Esto les permitirá desarrollar esa autoconciencia desde la cual entender que su voz importa, que decidir es tener las riendas de uno mismo.

Toma nota de cómo hacerlo:

  • Dale a tu hijo opciones de elección, como elegir su propia ropa, qué comer, etc.
  • Facilita que tome decisiones y se responsabilice de llevarlas a cabo. Por ejemplo, puede decidir jugar veinte minutos a los videojuegos y luego hacer los deberes. Si lo propone, debe ser capaz de cumplirlo sin sobrepasar esa horquilla de tiempo.

Para dar al mundo niños más independientes y autónomos dales responsabilidades, fomenta en ellos la curiosidad y permite que establezca vínculos con sus iguales.

4. Motívales para que descubran el mundo

Para descubrir el mundo no hace falta viajar grandes distancias; basta con atender lo que nos rodea. Una estrategia válida y de gran relevancia para criar niños autónomos y responsables es motivarlos, fomentar en ellos la curiosidad y el deseo de explorar lo que tienen cerca.

La Universidad de Ciencias Aplicadas de Noruega Occidental destacó en un estudio que la curiosidad y el asombro son esenciales para el desarrollo del niño. Estas se edifican permitiendo que haga preguntas, que se cuestione todo aquello que le envuelve. Ahora bien, para desarrollar en ellos el sentido de independencia, también podemos llevar a cabo las siguientes estrategias:

  • Permite que el niño asuma aprendizajes en escenarios diferentes y estimulantes: naturaleza, museos y demás.
  • Facilita la conexión de tu hijo con sus iguales para que integre habilidades sociales. Esto le permitirá descubrir con sus amigos nuevas experiencias.
  • Estimula su curiosidad por diferentes ámbitos: jardinería, tecnología, cocina, cine, arte y mucho más. Deja que sea él quien decida qué le gusta más al explorar esos ámbitos que sean de su interés.

5. Establece límites claros

Un niño que entiende desde bien temprano que en la vida hay límites, regula mejor su frustración y se adapta de forma más saludable a los entornos sociales. Por ello, si deseas educar personas autosuficientes, no dudes en establecer unas pautas con tus hijos sobre lo que es permisible y lo que no.

Lo puedes hacer a partir de los 4 años, aproximadamente, con ayuda de las recomendaciones siguientes:

  • Procura que los límites sean claros y comprensibles para tus hijos.
  • Facilita que puedan reflexionar en ellos para aceptarlos.
  • Puedes negociar con ellos algunos límites.
  • Tu pareja y tú deben ser coherentes y estar de acuerdo con los mismos límites.
  • Si sobrepasan los límites, evita castigar. En su lugar, facilita que resuelvan por sí mismos la conducta negativa y demuestren que lo pueden hacer bien.


6. Crea rutinas

La autonomía y la responsabilidad infantil se asienta a través de las rutinas. Es un modo de gestionar el tiempo, de hacer que la vida sea más previsible y el niño entienda qué se espera de él en cada momento. Esto le permitirá moverse de forma independiente al saber que el día a día es una combinación de normas, de límites y también de libertades.

Asimismo, investigaciones como las publicadas en Early Childhood Research Quarterly destacan que las rutinas consistentes les preparan mejor para su vida escolar. Por tanto, no dudemos en integrar en sus horarios adecuadas rutinas a través de propuestas tan básicas como las siguientes:

  • Despierta y acuesta a tus hijos a la misma hora.
  • Procura que su alimentación sea también en unas mismas franjas horarias.
  • Oriéntalos lo antes posible para que entiendan qué se espera de ellos en cada momento: lavarse los dientes después de comer, recoger los juguetes después de jugar, hacerse la cama tras levantarse, etc.
  • Deja que sean ellos quienes, poco a poco, actúen por sí mismos sabiendo qué deben hacer en cada momento de la jornada.

7. Desafíalos, permite que te demuestren lo que pueden hacer

Los pequeños necesitan incentivos, estímulos ilusionantes con los que descubrir lo que son capaces de hacer. Para potenciar la responsabilidad y autonomía en los niños no dudes en plantearles algunos desafíos cotidianos. Es un modo de fomentar en ellos la independencia y de crear, además, un buen vínculo familiar. Ese que se nutre de la confianza mutua.

¿Cómo llevar a cabo esos desafíos?

  • Pídele que realice tareas complejas, pero innovadoras y acordes a su edad. Por ejemplo, hacer una casa de cartón para la mascota, crear su propia biblioteca de libros, tener su propio huerto en casa, preparar por sí mismo la fiesta de cumpleaños para su padre o hermanos, etc.

8. Fomenta una buena comunicación con tus hijos

La comunicación empática que sabe atender sin juzgar, que valida emociones sin dañar y que motiva, es un pilar para el desarrollo del niño. Somos conscientes de que la crianza agota, que a veces te ves en situaciones inesperadas. También, que hay días en que hasta dudas de tu maternidad o paternidad. Es algo normal y previsible.

Sin embargo, no dejes que esos días de estrés afecten a tu interacción con tu hijo. Usa siempre una comunicación democrática y con una buena inteligencia emocional. Gracias a ella, fomentarás esa confianza con el niño desde la cual potenciar su autonomía y responsabilidad.

Con tal fin, reflexiona en las siguientes claves:

  • Escucha a tu hijo y permite que exprese sus opiniones.
  • No critiques ni infravalores sus razonamientos y deseos.
  • Valida sus emociones.
  • Responde todas sus preguntas.
  • Fomenta en él una escucha activa.
  • Interésate por sus pensamientos y opiniones.
  • Dale consejos sin imponérselos, arguméntalos e invita a la reflexión.
  • Dedícale tiempo de calidad a tu hijo y comparte con él diálogos afectuosos, divertidos y estimulantes.

Para que los niños desarrollen una buena autonomía necesitan tu confianza y establecer con ellos un diálogo empático y comprensivo.

Potencia la responsabilidad y autonomía infantil y evita la sobreprotección

Como madre o padre deseas lo mejor para tus niños. Deseas que sean personas maduras y autónomas, de las que trabajan en sus metas y se mueven con eficacia por cualquier escenario social. Para tal propósito, es importante que fomentes siempre esa educación que sabe guiar en la independencia y no en la sobreprotección.

El amor a los hijos no debe ser una cárcel, ni esa presencia que, queriendo o sin querer, corta las alas para que no vuelen lejos de ti. Los niños no son nuestra posesión, son seres que deben crecer con afecto y seguridad para crear sus propias vidas en libertad. Ese es el objetivo que debes tener en mente.


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