7 desayunos con patatas para empezar el día con mucho sabor y energía

Las patatas no tienen por qué reservarse para el almuerzo o la cena. También pueden convertirse en la base de desayunos muy diferentes entre sí: crujientes y doradas en una sartén, ralladas para preparar un rösti, incorporadas a una tortilla o incluso transformadas en gofres salados.
Además, no es necesario comenzar cada receta pelando y cociendo patatas por la mañana. Una estrategia práctica consiste en dejar algunas cocidas o asadas previamente en el refrigerador y aprovechar también el puré que haya sobrado de otra comida. A partir de esas bases, puedes preparar distintos desayunos con patatas según el tiempo disponible.
1. Hash de patatas doradas con huevo
Un hash permite convertir unos sencillos dados de patata en un desayuno fácil de completar. Combínalos con cebolla y pimiento salteados y termina el plato con uno o dos huevos, ya sean fritos, a la plancha o cocinados directamente sobre las verduras.
Para conseguir unas patatas doradas por fuera, puedes cocerlas previamente hasta que estén tiernas pero todavía firmes. Después, escúrrelas y sécalas bien antes de llevarlas a una sartén caliente. Evita amontonarlas para que tengan suficiente contacto con la superficie y puedan dorarse.
2. Tortilla española preparada con antelación
Patatas, huevos, aceite y, para quienes la prefieran, cebolla son suficientes para preparar una tortilla española. Una de sus ventajas para el desayuno es que no necesitas cocinarla justo después de levantarte.
Puedes hacerla con antelación y servir una porción por la mañana, sola o acompañada de tomate y una rebanada de pan. Si vas a guardarla, refrigérala adecuadamente una vez preparada y presta especial atención a la seguridad alimentaria si prefieres el interior poco cuajado.
3. Burritos con patatas crujientes
Una tortilla de trigo puede envolver patatas doradas, huevo revuelto, aguacate y un poco de queso para crear un desayuno que también resulta fácil de transportar.
Aprovecha unos dados de patata previamente cocidos y dóralos en una sartén caliente. Añádelos a la tortilla junto con el resto de los ingredientes y enrolla el burrito. Pimiento, cebolla, tomate o alguna salsa pueden ayudarte a variar el relleno.
4. Rösti de patata rallada
El rösti permite disfrutar la patata con una textura completamente diferente. Se prepara con patata rallada que se cocina en forma de tortita hasta conseguir un exterior dorado y crujiente.
Uno de los pasos importantes consiste en retirar el exceso de humedad de la patata. Colócala dentro de un paño limpio y exprímela bien antes de cocinarla. Después, sazona y distribuye en una sartén con un poco de aceite formando una capa uniforme. Puedes acompañarla con huevo, aguacate o verduras.
5. Gofres salados de patata
Si tienes una gofrera, también puedes utilizarla para preparar una versión salada. Una opción consiste en aprovechar puré de patata del día anterior y mezclarlo con huevo y una pequeña cantidad de harina hasta conseguir una preparación que mantenga su forma al cocinarse.
Una vez dorados, acompaña los gofres con queso, huevo, aguacate, tomate o unas hojas verdes. Así, un puré cremoso puede reaparecer al día siguiente con una superficie tostada y una textura completamente distinta.
6. Patata asada rellena para el desayuno
Si tienes una patata entera previamente asada, puedes convertirla rápidamente en la base del desayuno. Ábrela por la mitad, retira ligeramente parte del interior y añade el relleno que prefieras.
Huevo revuelto, queso, aguacate, tomate, champiñones o espinacas son algunas posibilidades. Después, caliéntala hasta que el relleno alcance una temperatura adecuada. También es una buena manera de aprovechar pequeñas cantidades de verduras que hayan quedado de otras comidas.
Lee también: Desayunos dulces con mejor balance: qué cambia cuando no todo depende del azúcar rápido
7. Huevos al horno sobre puré de patata
El puré sobrante puede convertirse en la base de un desayuno caliente. Distribúyelo en una fuente pequeña apta para horno, forma uno o varios huecos y casca los huevos directamente sobre ellos.
Añade pimienta, hierbas o un poco de queso y hornea hasta que las claras y las yemas alcancen el punto de cocción que prefieras. De esta manera, el puré deja de ser únicamente un acompañamiento y adquiere un papel protagonista en el plato.
Incorporar patatas al desayuno puede ser mucho más sencillo si adelantas parte de la preparación. Tenerlas cocidas o asadas en el refrigerador, o aprovechar un puré sobrante, permite cambiar después la técnica y conseguir resultados muy distintos. La clave está precisamente en esa transformación: dorar, rallar, hornear o cuajar puede hacer que el mismo ingrediente parezca diferente cada mañana.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







