Cuchillo de cocina sin filo: 4 consejos seguros para afilarlo sin herramientas profesionales

Los cuchillos son herramientas claves en la cocina. Pero, con el uso, se pueden ir desgastando y perder su filo. Aunque lo ideal en estos casos resulta utilizar una piedra de afilado adecuada, puede que no tengas una en casa y necesites usar el cuchillo con urgencia para terminar una receta.
Cuando esto pasa, puedes echar mano de métodos sencillos para salir del paso, que son seguros y no dañan la hoja. Eso sí, ten en cuenta que las opciones que te compartimos a continuación no son una solución definitiva y valen para cuchillos con un desgaste normal. Si el tuyo está muy dañado, mellado, oxidado o tiene la hoja deformada, debes utilizar una piedra de afilar o acudir con un profesional.
1. Papel de lija
Si tienes una lija en casa, con ella podrás devolverle el filo de forma rápida a tu cuchillo. Comienza fijando un trozo —puede ser de grano medio o fino— a una superficie plana, como una mesa o la encimera, colocándole cinta adhesiva por detrás. Luego, vas a pasar la hoja del cuchillo por la lija, con una presión moderada y manteniendo siempre el mismo ángulo, para que el filo quede uniforme.
2. Taza de cerámica
Quizás este sea uno de los métodos para afilar un cuchillo más curiosos. En la base de las tazas de cerámica hay un anillo rugoso que permanece sin esmaltar. Y es precisamente esa zona la que hace las veces de “piedra de afilar” improvisada.
Para llevar a cabo esta alternativa, voltea la taza de cerámica y colócala sobre un trapo húmedo para que no se mueva. Después, desliza la hoja del cuchillo por la zona de la taza sin esmaltar, en movimientos moderados y uniformes. Repite el proceso entre cinco y ocho veces por cada lado de la hoja.
3. Lima de metal
Este método es ideal si tu cuchillo se encuentra muy desafilado, ya que puede ayudarte a restaurarlo. Más debes usar la lija metálica con mucha precaución, ya que si te pasas de presión, podría desgastar demasiado la hoja del cuchillo o crear irregularidades.
Tan solo vas a sujetar con firmeza el cuchillo por su mango y darle pasadas lentas y controladas a la hoja con la lima. Con hacerlo unas tres o cuatro veces —evitando aplicar demasiada fuerza— bastará.
4. Tira de cuero
Después de que le hayas dado un afilado básico a la hoja de tu cuchillo, con alguno de los métodos anteriores, es conveniente que asientes el filo. Para ello puedes utilizar un cinturón de cuero viejo. Extiéndelo y ténsalo con una mano, mientras que con la otra vas a “arrastrar” el lomo de la hoja del cuchillo hacia atrás. De esta forma no cortarás el cinturón y pulirás el borde. Aparte de eliminar la rebaba o restos pequeños de metal que hayan quedado en la hoja tras el afilado.
Evita los métodos virales
En las redes sociales abundan otros métodos para afilar los cuchillos, pero muchos de ellos no son seguros. Tal es el caso de el de la botella de vidrio cortada, que puede astillarse y causar un accidente. O el de frotar el filo de dos cuchillos entre sí o contra una superficie metálica. Esto solo termina por crear irregularidades en la hoja que son muy difíciles de corregir.
Y siguiendo con el tema de la seguridad, es importante que, para comprobar el filo tras el afilado, nunca lo hagas en la yema de tu dedo o en la mano. En su lugar utiliza un alimento blando, como un tomate o una uva. Si el cuchillo traspasa su piel sin que tengas que presionar, el trabajo quedó bien.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







