¿Moho en la goma de la nevera? Qué son esas manchas negras y cómo limpiarlas

La goma de la nevera es una de esas zonas que se ignoran en la limpieza habitual hasta que aparecen manchas oscuras en los pliegues.
Cuando eso ocurre, la reacción más común es intentar limpiarlas con lo que haya a mano, pero antes de actuar conviene entender qué son exactamente esas manchas y qué productos puede tolerar la junta de tu modelo concreto.
El color negro por sí solo no identifica la causa. Puede tratarse de suciedad acumulada —restos de alimentos, polvo, líquidos derramados— o de moho que se ha desarrollado por la humedad y la condensación que se genera en esa zona. Ambas situaciones necesitan limpieza, pero no el mismo cuidado.
Cómo limpiar la junta sin dañarla
El primer paso es abrir suavemente los pliegues de la goma para ver qué hay dentro. Muchas manchas se acumulan en el interior del perfil en forma de U que hace el sellado, una zona que rara vez se toca al limpiar la nevera.
Para retirar los restos, empieza con un paño tibio y húmedo, pasándolo con suavidad por los pliegues sin frotar con fuerza. Si quedan zonas difíciles de alcanzar, un cepillo de dientes de cerdas suaves puede ayudar a llegar a las ranuras más estrechas, siempre que las instrucciones del fabricante no indiquen lo contrario.
En cuanto al producto, no existe una mezcla universal recomendable para todas las neveras. Whirlpool, por ejemplo, indica en sus guías de mantenimiento que las juntas pueden limpiarse con agua tibia y detergente suave, mientras que GE establece sus propias indicaciones y desaconseja ciertos productos en sus modelos.
Antes de usar cualquier limpiador, revisa el manual de tu nevera o consulta la web del fabricante. Lo que funciona bien en una junta puede deteriorar otra.
Después de limpiar, seca el interior de la goma con cuidado. Dejar humedad atrapada dentro de los pliegues favorece que el problema vuelva a aparecer antes de lo esperado.
Por qué vuelven las manchas y cómo evitarlo
La limpieza resuelve el síntoma inmediato, pero si las condiciones que lo causaron no cambian, las manchas regresarán. Estas son las causas más habituales:
- Derrames sin limpiar: los líquidos que llegan a la junta y no se retiran rápidamente se filtran en los pliegues y favorecen la aparición de suciedad o moho.
- Condensación frecuente: si la puerta no cierra bien o se abre y cierra mucho en momentos de calor, el cambio de temperatura genera humedad en la goma con regularidad.
- Cierre deficiente: a veces un envase, un cajón mal encajado o un alimento sobresaliente impide que la puerta cierre del todo, lo que mantiene la junta en contacto parcial con el aire exterior.
Verificar que la goma hace contacto completo con el marco al cerrar es sencillo: coloca una hoja de papel entre la junta y el marco, cierra la puerta y tira suavemente. Si el papel sale sin resistencia, esa zona no está sellando bien.
Cuándo la junta necesita más que una limpieza
Si la goma está despegada del marco en algún tramo, algunos modelos permiten volver a encajarla manualmente siguiendo el canal de fijación. En ese caso, asegúrate de que quede bien asentada en todo su recorrido antes de dar el problema por resuelto.
Cuando la junta tiene cortes, desgarros, deformaciones o zonas endurecidas que ya no hacen contacto aunque estén limpias, la limpieza no puede compensar ese deterioro.
En esa situación, reemplazar la junta es la solución más adecuada. Las juntas de repuesto suelen estar disponibles a través del fabricante o de distribuidores de recambios, y en muchos casos pueden instalarse sin herramientas especiales.
Limpiar las manchas negras de la goma es necesario, pero mantener un buen sellado y controlar la humedad en esa zona es lo que determina si el problema vuelve o no.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







