14 medicamentos para parásitos intestinales

Los parásitos intestinales pueden ocasionar diversas afecciones que deben ser tratadas con medicamentos. Hay varios fármacos que sirven para eliminar el problema.
14 medicamentos para parásitos intestinales
Franciele Rohor de Souza

Revisado y aprobado por la farmacéutica Franciele Rohor de Souza.

Escrito por Edith Sánchez

Última actualización: 29 junio, 2022

Los medicamentos para los parásitos intestinales suelen prescribirse luego un examen fecal o cuando hay síntomas evidentes de infección. La mayoría de ellos son de única toma, pero algunos exigen varias ingestas.

La presencia de parásitos intestinales en el organismo provoca molestos síntomas, como dolor abdominal, diarrea, náuseas y cansancio. A largo plazo llegan a generar consecuencias más graves, en especial en los niños. Por eso siempre deben ser tratados.

En la actualidad hay una gran diversidad de medicamentos para los parásitos intestinales. La mayoría de ellos son seguros y eficaces. De cualquier manera, siempre deben estar prescritos por el médico, ya que también pueden provocar efectos adversos.

1. Albendazol

El albendazol es un medicamento que socava las estructuras de las células y los tejidos de los parásitos intestinales y protozoarios. Esto hace que mueran.

Se emplea para anquilostomiasis, ascariasis, enterobiasis, estrongiloidiasis, giardiasis, teniasis y tricocefalosis.

Lo usual es que se prescriba una única dosis de 400 miligramos. Sin embargo, en algunas ocasiones el médico puede ordenar dosis más altas.

Puede producir efectos secundarios como los siguientes:

  • Dolor de cabeza o abdominal.
  • Mareo.
  • Vómitos.
  • Diarrea.
  • Vértigo.
  • Urticaria.
  • Elevación de las enzimas hepáticas.

2. Mebendazol

El mebendazol se utiliza para tratar afecciones como anquilostomiasis, ascariasis, enterobiasis, equinococosis, teniasis y tricocefalosis. Causa la muerte de los parásitos intestinales mediante la destrucción de las funciones celulares que los proveen de energía.

La dosis habitual es de 100 miligramos, 2 veces por día durante 3 días. En algunas personas provoca dolor de cabeza o abdominal, fiebre, enrojecimiento de la piel, caída del cabello, alteración de las células sanguíneas o elevación de las enzimas hepáticas.

Antiparasitarios.
Los antiparasitarios pueden administrarse en una única toma o en ciclos, cuando se quiere atacar las versiones adultas y las recién nacidas de los parásitos.

3. Nitazoxanida

La nitazoxanida inhibe las enzimas de algunas células que los parásitos intestinales requieren para vivir. Se emplea en el tratamiento de la amebiasis, la anquilostomiasis, la ascariasis, la balantidiasis, la blastocistosis, la criptosporidiosis, la enterobiasis, la estrongiloidiasis, la giardiasis, la teniasis y la tricocefalosis.

Por lo general, se toman 2 dosis diarias de 500 miligramos por 2 días. Para los niños mayores de 1 año se utilizan dosis de 100 miligramos.

Puede provocar dolor de cabeza o abdominal, mareos, vómitos, anemia, orina de color verdoso y elevación de las enzimas hepáticas.

4. Piperazina

La piperazina se emplea para el tratamiento de la ascariasis y la enterobiasis. Este fármaco es un vermífugo que elimina los parásitos intestinales, en particular las lombrices, mediante el bloqueo de la respuesta muscular de estas. O sea, las paraliza.

Por eso pueden ser eliminadas estando todavía vivas.

La dosis para la ascariasis es de 65 miligramos por cada kilogramo de peso del paciente. Se debe tomar una dosis por día durante siete días. A veces provoca efectos secundarios como dolor abdominal, mareo, vómito, diarrea y urticaria.

5. Pirantel

Pirantel es otro de los fármacos para atacar los parásitos intestinales. Actúa de manera similar a la piperazina, paralizando las lombrices. Se emplea en la anquilostomiasis, la ascariasis y la enterobiasis.

La dosis habitual es de 11 miligramos por cada kilogramo de peso en una toma. Se puede repetir luego de dos semanas, en el caso de la enterobiasis. En algunas personas provoca dolor abdominal y cólicos, mareo, náuseas, dolor de cabeza, somnolencia y falta de apetito.

6. Ivermectina

La ivermectina actúa alterando la estructura de las células musculares y nerviosas de algunos parásitos intestinales y otros protozoos. En particular, ataca las larvas. Se emplea en el tratamiento de la estrongiloidiasis, la escabiosis, la filariasis, la oncocercosis y la pediculosis (piojos).

Este fármaco solo se emplea en adultos o en niños con más de 15 kilogramos de peso.

La dosis es de 200 microgramos por cada kilogramo de peso. En algunas personas causa efectos secundarios, como mareo, vómito, diarrea, estreñimiento, dolor abdominal, debilidad, somnolencia, falta de apetito, urticaria y temblores.

7. Tiabendazol

El tiabendazol es otro de los medicamentos que inhibe las enzimas de las células y causa la muerte de los parásitos intestinales o de sus larvas. Se utiliza para tratar estrongiloidiasis, larva migrans visceral (toxocariasis) y larva migrans cutánea.

Lo usual es que se emplee una dosis única de 25 miligramos por cada kilogramo de peso corporal. El médico indica por cuántos días debe utilizarse, de acuerdo con cada paciente. Puede provocar dolor abdominal, mareo, vómito, diarrea, pérdida de peso, sequedad en la boca y cansancio.



8. Secnidazol

El secnidazol se utiliza para el tratamiento de amebiasis y giardiasis. Este fármaco interfiere en el ADN de los parásitos intestinales y otros protozoos, de modo que se les causa la muerte.

La dosis para adultos es de 2 gramos una sola vez. Para los niños, de 30 miligramos por cada kilogramo de peso. Se ingiere con la comida.

En algunas personas causa reducción de los glóbulos blancos en la sangre, inflamación de la lengua y de la mucosa de la boca, sabor metálico, mareos o dolor de estómago.

9. Metronidazol

El metronidazol es uno de los medicamentos más utilizados para combatir los parásitos intestinales. Aunque es un antibiótico y, por lo tanto, ataca a las bacterias, también es eficaz para neutralizar protozoos.

Interfiere en el ADN de estos organismos y causa su muerte.Se le emplea, sobre todo, para amebiasis y giardiasis.

La dosis para amebiasis es de 400 a 800 miligramos tres veces al día, durante un lapso de 5 a 10 días. Para la giardiasis, 250 miligramos con tres tomas diarias por 5 días. A veces provoca dolor de cabeza o abdominal, mareo, vómito, diarrea, inflamación de la mucosa bucal, sabor metálico y urticaria.


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10. Praziquantel

El praziquantel es un fármaco que causa parálisis en los gusanos. Luego, el sistema inmunitario del cuerpo los mata.

Se emplea en el tratamiento de infecciones como cisticercosis, esquistosomiasis y teniasis. Se debe tener precaución en el caso de personas con la inmunidad deprimida.

La dosis para la tenia es de 5 a 10 miligramos por kilogramo de peso. Para la cisticercosis es de 50 miligramos por cada kilogramo de peso, divididos en 3 dosis diarias durante 14 días. Para la esquistosomiasis, 20 miligramos por cada kilogramo de peso, en 3 dosis por 1 día.

Es posible que este medicamento para los parásitos intestinales provoque efectos secundarios:

  • Mareo.
  • Vómito.
  • Dolor de cabeza o abdominal.
  • Debilidad.
  • Urticaria.

11. Yodoquinol

El yodoquinol se utiliza casi siempre para tratar la amebiasis. También para infecciones causadas por Dientamoeba fragilis y Balantidium coli. No es recomendable para los niños, las personas que son alérgicas al yodo o para quienes tienen una enfermedad hepática.

La dosis habitual es de 30 a 40 miligramos por cada kilogramo de peso corporal. Se toma cada 8 horas durante 20 días. Después de 2 a 3 semanas se puede repetir el ciclo.

A veces provoca dolor de cabeza o abdominal, vómito, diarrea, urticaria, fiebre, neuropatías y bocio.

12. Diloxanida-furoato

La diloxanida-furoato se emplea para tratar amebiasis. Combate los parásitos intestinales resistentes a otros fármacos y que causan infección persistente.

Está contraindicado para mujeres en estado de embarazo o lactancia.

La dosis suele ser de 500 miligramos cada 8 horas por 10 días. Solo se usa en niños con peso superior a 25 kilogramos. La dosis, en este caso, es de 20 miligramos por cada kilogramo de peso, dividida en 3 tomas diarias durante 10 días.

Este es uno de los medicamentos más eficaces para el tratamiento de los parásitos intestinales. Se estima que logra erradicarlos en el 86 % de los pacientes. Rara vez ocasiona efectos secundarios.

Parásitos gastrointestinales tratados con medicamentos.
Las parasitosis intestinales son un problema de salud pública, sobre todo en los países en vías de desarrollo.

13. Paromomicina

La paromomicina se emplea para la amebiasis aguda y crónica. También para tratar la teniasis y la infección por Disentamoeba fragilis. Este fármaco inhibe la acción de las enzimas de los parásitos intestinales.

La dosis habitual es de 25 a 35 miligramos por cada kilogramo de peso cada 8 horas, durante un lapso de 5 a 10 días. Es posible que provoque dolor abdominal o de cabeza, vómitos, diarrea y vértigo.

14. Emetina y deshidroemetina

La emetina y la deshidroemetina son amebicidas, esto es, sustancias que eliminan las amebas. Sus características son muy similares a las del metronidazol. La segunda se considera más segura.

La dosis habitual es de 1 miligramo por cada kilogramo de peso, una vez al día, durante 5 días. Los efectos secundarios son muy frecuentes y comprenden mareos, náuseas, vómitos, dolor de cabeza e incluso necrosis en el sitio de la inyección.

Los medicamentos para los parásitos intestinales necesitan prescripción

En general, los medicamentos para los parásitos intestinales no deberían ser empleados por niños menores de 2 años ni por mujeres en embarazo o lactancia. También se debe tener mucha precaución con las personas con problemas de inmunidad o con hepatopatías.

Nunca sobra recordar que los medicamentos para los parásitos intestinales, como cualquier otro fármaco, deben ser prescritos por el médico. Es muy importante observar sus instrucciones al detalle para evitar complicaciones.

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  • Pérez, A. M., Domínguez, Y. G., Solórzano, S. E. S., & Villafuerte, V. M. Q. (2019). Cuidado y prevención de parásitos intestinales en infantes. RECIMUNDO, 3(3), 444-460.