¿Por qué pueden doler los riñones?

Las infecciones urinarias y los cálculos o piedras son causas frecuentes de dolor en los riñones. Pero hay otras que también se pueden hacer presentes y causarnos muchas molestias.
¿Por qué pueden doler los riñones?
Leonardo Biolatto

Revisado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto.

Escrito por Edith Sánchez

Última actualización: 17 julio, 2024

La razón por la que duelen los riñones debe buscarse en motivos médicos. Padecer infecciones en el tracto urinario, nefrolitiasis, quistes renales o haber recibido un golpe en la zona son motivos suficientes para que aparezca dolor.

Aunque existen creencias populares que asocian el dolor en los riñones con las malas posturas o con el hecho de haber «tomado frío», lo cierto es que esto no tiene fundamento. Los riñones son dos órganos internos que pueden traumatizarse, infectarse o desarrollar alteraciones propias.

Por eso, este dolor necesita atención médica. A continuación, te presentamos una lista de causas posibles. No obstante, corrobora tus síntomas siempre con un médico.

1. Piedras en los riñones o nefrolitiasis

El dolor por las piedras renales se conoce como cólico renal o cólico nefrítico. Es muy intenso, comienza en la espalda y se desplaza hacia delante para llegar a la ingle, de modo intermitente.

Junto con el dolor puede aparecer sangre en la orina por el paso de las piedras a través de los conductos. En algunas personas hay vómitos y náuseas.

Si las piedras son muy pequeñas, se moverán por el tracto urinario y se expulsarán. En cambio, cuando son más grandes, generan un fuerte dolor que se presenta en oleadas y que empeora con el movimiento.

El tratamiento inicial se centra en el uso de medicamentos antiinflamatorios, como el ibuprofeno. A la par, ayuda beber mucha agua para que la piedra pase más fácilmente por las vías urinarias. En algunos pacientes, caminar puede ser un alivio.

El dolor incontrolable necesita procedimientos médicos. Y si la piedra es grande se optará por la litotricia (ruptura de la piedra con ondas de choque).



2. Infección urinaria alta o pielonefritis

La pielonefritis es una infección bacteriana severa de uno o ambos riñones. Suele comenzar como una cistitis, pero luego evoluciona y sube por el tracto urinario.

Las bacterias más frecuentes que la causan son las mismas que en la cistitis, incluida E. coli. Sin embargo, pueden agregarse microorganismos más resistentes, sobre todo, en pacientes que están hospitalizados o con un catéter.

La fiebre alta es uno de los primeros síntomas. A la par, hay dolor en la zona lumbar, constante o intermitente. También pueden desarrollarse náuseas y vómitos.

El tratamiento principal para la pielonefritis implica el uso de antibióticos. La duración del fármaco dependerá de la gravedad y del agente bacteriano causante. Muchas veces se necesita una internación para usar la vía intravenosa.

3. Quistes en los riñones

Los quistes son sacos llenos de líquido. Pueden variar en tamaño y causar complicaciones si son muy grandes.

Los quistes simples son los más comunes en los riñones. Suelen ser benignos y contienen un líquido claro. Es raro que causen dolor.

Por otro lado, los quistes complejos serán líquidos, sólidos o ambos a la vez. Se asocian con un mayor riesgo de malignidad y pueden generar dolor si ejercen presión sobre los tejidos circundantes. Además, a veces dificultan el vaciado completo de la vejiga, aumentando el riesgo de infecciones urinarias.

Los quistes simples solo se observan. Pero un quiste que crece, sea simple o complejo, se suele drenar, con aspiración percutánea guiada. Si no es viable este método, se opta por la extirpación mediante cistectomía.

4. Traumatismo renal

Los riñones pueden sufrir una lesión, debido a un impacto directo o a fuerzas contundentes, como en los accidentes automovilísticos, las caídas de altura o las lesiones deportivas.

Los tipos de trauma renal más frecuentes son los siguientes:

  • Contusión: ocurre por un golpe directo a la zona del riñón, pero sin que la cápsula del órgano se rompa.
  • Laceración: hay un desgarro de los tejidos renales, como una herida en la cápsula, debido a un trauma significativo.
  • Fractura: aunque el riñón no tiene huesos, se denomina así a la rotura del parénquima renal, que es el tejido interno del riñón.

Los casos leves se tratan con reposo, analgésicos y monitoreo estricto. Pero un trauma severo y grave requiere hospitalización para valorar la necesidad de intervención quirúrgica.

5. Trombosis

La trombosis es una condición poco común para el riñón, pero grave. Sucede que se forma un coágulo dentro de los vasos del órgano o en la arteria que le lleva sangre.

Subyacente, puede haber un problema como la trombofilia o el padecimiento de enfermedades autoinmunes. También hay mayor tendencia a la coagulación en los cánceres.

La trombosis cursa con dolor repentino y súbito que no se alivia con los analgésicos habituales. Además, aparece sangre en la orina y se percibe una gran inflamación abdominal, con la posibilidad de shock.

El tratamiento principal incluye la administración de anticoagulantes. Los mismos serán prescritos por vía intravenosa al inicio, para luego pasar a la vía oral. En los casos severos se practicará una intervención para retirar el coágulo con cirugía.

6. Cáncer de riñón

Una causa grave de dolor en los riñones es el cáncer. El tipo más común es el carcinoma de células renales. Luego, también está el carcinoma de células transicionales.

El dolor puede ser confuso en este cuadro clínico. Lo que sí se hace más evidente es la presencia de sangre en la orina y la pérdida de peso inexplicable. En caso de detectar una masa protuberante y palpable en la espalda, se puede sospechar un cáncer en estadio avanzado.

Los mayores de 60 años, los tabaquistas y las personas con obesidad se encuentran en mayor riesgo. Por otro lado, es difícil diagnosticarlo a tiempo, pues no hay pruebas de rastreo.

Las opciones de tratamiento dependerán del tamaño del tumor, la ubicación, la salud general del paciente y si el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo. Se podrá practicar cirugía, indicar radioterapia, terapia dirigida, inmunoterapia o quimioterapia.

7. Hidronefrosis

En la hidronefrosis hay dilatación o ensanchamiento del riñón, debido a la acumulación de orina. Ocurre porque el flujo normal de la orina desde el riñón hacia la vejiga está obstruido de alguna manera.

A veces, es algo congénito. Otras veces, sucede como consecuencia de cálculos impactados, tumores o estrechamientos que son secuelas de procedimientos o cirugías.

El dolor puede ser agudo o sordo. Debido a la acumulación de orina que no circula, las bacterias tienen más posibilidades de causar infecciones urinarias.

En casos leves se hace solo observación. Pero si no se resuelve o es congénito, se opta por la colocación de un catéter o una nefrostomía percutánea para drenar la orina.

8. Glomerulonefritis

La glomerulonefritis es una inflamación de los glomérulos renales, las unidades encargadas de filtrar la sangre y fabricar orina. Hay múltiples formas clínicas y puede ser provocada por infecciones, enfermedades autoinmunes, trastornos genéticos, exposición a toxinas o medicamentos.

El dolor no es siempre un síntoma significativo, pero puede aparecer. Además, se acompaña de:

  • Orina espumosa.
  • Sangre en la orina.
  • Fatiga y debilidad generalizada.
  • Hinchazón alrededor de los ojos, las manos, los pies y el abdomen.

El tratamiento depende del tipo y la causa de la glomerulonefritis. Puede incluir medicamentos para reducir la inflamación y suprimir el sistema inmunitario, una dieta baja en sal y proteínas, así como diálisis para los casos severos.



¿Con qué se confunde el dolor en los riñones?

El dolor en los riñones puede confundirse con dolores que provienen de otros órganos, como los siguientes:

  • Problemas gastrointestinales: apendicitis, diverticulitis o colitis.
  • Hígado y vesícula biliar: a veces, un dolor hepático irradia hacia la espalda baja.
  • Músculos lumbares: por tensión muscular, sobreesfuerzo o posturas incorrectas. No se afecta la orina y empeora con ciertas posiciones.
  • Columna vertebral: la hernia discal, la estenosis espinal o la degeneración de los discos intervertebrales causa un dolor que, a menudo, se irradia hacia las piernas y puede acompañarse de entumecimiento, hormigueo o debilidad.

¿Qué diferencia al dolor en los riñones del dolor lumbar?

El dolor en los riñones tiende a ser más profundo y está localizado justo debajo de las costillas. Puede afectar a ambos lados de la columna vertebral.

El dolor lumbar, por otro lado, se suele localizar en la parte baja de la espalda y se irradia hacia los glúteos y las piernas. Se localiza más en el centro de la parte posterior del tronco.

¿Qué hago si me duelen los riñones?

Si experimentas dolor en los riñones puedes tomar algunas medidas caseras para aliviar los síntomas, hasta tanto hagas una consulta. Prueba lo siguiente:

  • Descansa. Evita actividades físicas intensas que puedan empeorar el dolor.
  • Aplica una compresa caliente o una bolsa de hielo envuelta en una toalla sobre la zona dolorida.
  • Bebe suficiente agua. Hidratarte ayuda a reducir la concentración de sustancias renales que podrían irritarte, así como se eliminan bacterias.

De todas maneras, es importante buscar atención médica, pues los riñones necesitan un abordaje cuidadoso para evitar complicaciones. No te automediques con analgésicos.

Considera una consulta en un servicio de urgencias si tienes alguno de los siguientes síntomas de alarma:

  • Fiebre muy alta.
  • Sangre evidente en la orina.
  • Bloqueo en la micción con imposibilidad de orinar.
  • Hinchazón repentina en la cara, las manos, los pies o alrededor de los ojos.

¿Puedo tomar remedios naturales si me duelen los riñones?

Los remedios naturales pueden proporcionar alivio sintomático, pero no deben reemplazar el diagnóstico médico. Hay hierbas y frutos buenos para el dolor en los riñones, como los siguientes:

No obstante, no se recomiendan sin la aprobación profesional.

Presta atención a tu dolor

El dolor en los riñones es un síntoma que indica diversas condiciones médicas; algunas pueden ser graves. Debes entender que el dolor en esta área no debe ignorarse ni tratarse solo con remedios caseros.

Un correcto abordaje implica buscar atención profesional para un diagnóstico preciso. Además, mantener hábitos de vida saludables, como una dieta equilibrada, ejercicio regular y una adecuada hidratación pueden apoyar la función renal y reducir el riesgo a futuro.


Todas las fuentes citadas fueron revisadas a profundidad por nuestro equipo, para asegurar su calidad, confiabilidad, vigencia y validez. La bibliografía de este artículo fue considerada confiable y de precisión académica o científica.



Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.