Para hacer un churrasco a la plancha perfecto, unta la carne con aceite en vez de la sartén

Imagina que quieres sorprender a tu familia con un buen churrasco de res. Entonces, agregas un chorro generoso de aceite en la sartén vacía, esperas a que humee y colocas el churrasco. Mas, a los pocos minutos, notas que la cocina se llena de humo y la pieza toma un tono grisáceo y reseco, que no se ve muy apetecible. Ese precalentamiento del aceite hace que la grasa de la carne se queme de forma anticipada y afecte el resultado.
Una alternativa sencilla que puedes poner en práctica para que el churrasco te quede dorado y jugoso es untar la pieza directo con aceite, en lugar de aplicarlo en la sartén. Este pequeño ajuste asegura que el aceite actúe como un conductor térmico exacto, solo en la zona de contacto. Y aunque no es la única forma de cocinar un churrasco, sí es una técnica muy precisa y limpia, que te evitará humos molestos.
Seca el churrasco y aplica el aceite
El primer paso para lograr un churrasco a la plancha perfecto comienza fuera del fogón. Vas a tomar un par de hojas de papel de cocina y presionar con firmeza la carne, para quitarle la humedad superficial. Al hacer esto, evitas que la pieza se cocine en su propio vapor y pierda ternura.
Una vez seco el churrasco, procede a aplicarle el aceite. Utiliza un par de gotas de aceite de oliva, a ambos lados de la carne, y extiende con un pincel de silicona o tus dedos limpios. La idea es que cubras todo el churrasco, sin dejar acumulación de aceite en los bordes.
Calienta la plancha a la temperatura adecuada y cocina
Para este platillo, lo más conveniente es que utilices una plancha, sartén de hierro fundido o acero inoxidable, que mantenga el calor acumulado. Llévala a fuego medio-alto, sin agregar ni una gota de aceite adicional. Cuando notes que la temperatura está en su punto óptimo (alrededor de 180 °C), coloca el churrasco.
Luego, vas a adaptar el tiempo de cocción en base al grosor de la carne. Para un churrasco fino, con dos minutos de cocción por lado bastará. Mientras que uno más grueso requerirá de entre tres y cuatro minutos por lado. Eso sí, es muy importante que esperes con paciencia y sin intentar mover la carne durante los primeros minutos, hasta que se forme la capa dorada. Si lo intentas antes, las fibras del churrasco podrían desgarrarse.
Reposa antes de servir
Solemos pensar que, al terminar la cocción, el churrasco ya está listo para servir y comer; más esto representa un error. Y es que al cocinar, el calor contrae las fibras musculares de la carne y lleva los jugos al centro de la pieza. Si cortas de inmediato, la carne liberará todos esos jugos, dejándola reseca en pocos minutos.
Por ello, los chefs expertos recomiendan dejar que el churrasco repose por un par de minutos antes de cortarlo. Así las fibras se relajan y la jugosidad hará presencia en cada bocado.
Acompañamientos interesantes para tu churrasco
Para completar el platillo, sin quitarle protagonismo al churrasco, puedes utilizar diferentes opciones de guarnición. Si buscas algo fresco y sencillo, una ensalada de tomate y cebolla funciona muy bien. También tienes la alternativa de hacer unas verduras —como calabacín y pimientos— en la misma sartén donde cocinaste la carne. Así aprovecharás los sabores que quedaron en ella.
Por otro lado, si buscas un acompañamiento más contundente, puedes optar por unas patatas asadas al horno. Y si le añades a la carne un poco de salsa chimichurri casera, realzará los sabores de la pieza. Quedará para chuparse los dedos.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.






