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Levantar los talones y otros 5 errores al hacer sentadillas que frenan tu progreso

4 minutos
Si tus sentadillas no mejoran, revisa estos errores comunes, desde levantar los talones hasta el colapso de rodillas, y aprende a corregirlos con técnica profesional.
Levantar los talones y otros 5 errores al hacer sentadillas que frenan tu progreso
Publicado: 01 septiembre, 2026 13:00

La sentadilla es uno de los ejercicios más eficaces para ganar fuerza en el tren inferior, pero no son tan sencillas de hacer como parecen. Realizar este movimiento de forma mecánica, sin atender a la técnica, dificulta el progreso y expone tus rodillas y espalda a un estrés innecesario.

Para que el movimiento dé resultados, necesitas corregir ciertos fallos comunes. De esa forma, podrás desbloquear un rendimiento superior y entrenar con seguridad a largo plazo.

1. Despegar los talones

Uno de los errores más frecuentes es que los talones pierdan contacto con el suelo durante el descenso. Cuando el talón se levanta, la rodilla recibe una carga excesiva y la fuerza que ejerces contra el suelo se disipa.

Para corregirlo, debes asegurar que tu pie permanezca totalmente plano y anclado al suelo durante todo el recorrido. Si notas que el talón se eleva, reduce la profundidad hasta que ganes la movilidad necesaria en tus articulaciones.

2. Llevar las rodillas hacia dentro

El movimiento de las rodillas hacia el interior durante la subida indica una falta de control motor o debilidad en la cadera. Cuando las rodillas se cierran, la alineación con la punta de los pies se rompe, aumentando la presión sobre los meniscos.

Para solucionarlo, concéntrate en abrir los pies hacia afuera. Este gesto activa el glúteo medio y asegura que la rodilla siga la dirección del segundo dedo del pie. Mantener esta línea protege la articulación y optimiza la transferencia de fuerza desde tus piernas hacia la carga.

3. Perder control del tronco

Muchos deportistas sacrifican la posición de la espalda para intentar bajar más de lo que pueden. El redondeo de la zona lumbar en el punto más bajo ocurre cuando la cadera llega al límite de su movilidad y la pelvis oscila hacia atrás.

La estabilidad del bloque central garantiza que la carga se distribuya correctamente. Debes descender solo hasta el punto donde seas capaz de mantener el tronco firme y la columna neutra.

4. Hacer repeticiones demasiado cortas

En el extremo opuesto están las medias sentadillas. Realizar rangos de movimiento cortos cuando dispones de una movilidad mayor limita el desarrollo de tus músculos.

Si tu objetivo es ganar fuerza funcional, busca el máximo rango que puedas controlar con seguridad. Si usas una barra, acortar el recorrido por miedo a la carga suele ser una señal de que el peso es excesivo. Es preferible bajar más con menos peso que realizar movimientos parciales que apenas estimulan los músculos.

5. Rebotar en la base

Muchas personas se dejan caer y aprovechan la elasticidad de los tejidos para subir, perdiendo la tensión muscular en el momento más crítico. Este impacto repentino resulta peligroso para los tendones y reduce la calidad del entrenamiento.

La transición entre la bajada y la subida debe ser fluida. Elimina el impulso y domina la carga en todo momento, haciendo una pausa mínima si es necesario para asegurar que la fuerza de subida provenga de tus músculos y no de un rebote inercial.

6. Cargar más peso del que puedes

El deseo de añadir discos a la barra es la principal causa de una ejecución deficiente. El ego lifting aparece cuando el peso es tan alto que el cuerpo busca compensaciones: levantar la cadera antes que el pecho o perder la presión abdominal.

La fuerza real se construye sobre una técnica sólida. Si al aumentar la carga notas que tus pies bailan o tus rodillas se cierran, reduce el peso inmediatamente.

Matices sobre la profundidad y el calzado

Aunque existe una técnica general, no hay una regla universal para todos los cuerpos. Algunas personas usan zapatos de halterofilia para elevar los talones, facilitando una sentadilla más vertical y profunda. Es una estrategia útil para personas con fémures largos.

Así mismo, no todo el mundo debe bajar hasta que los glúteos toquen los talones. La profundidad ideal es aquella que puedes mantener con apoyo estable y sin dolor.

Antes de aumentar la dificultad, tu prioridad debe ser conseguir repeticiones controladas. Una vez que domines la técnica, puedes progresar aumentando el recorrido, el número de series o la carga. Respetar tu propio cuerpo te permitirá construir una base de fuerza para seguir progresando durante años.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.