San Francisco de Asís: "Comienza haciendo lo que es necesario, después lo que es posible y de repente estarás haciendo lo imposible"

Las metas ambiciosas suelen parecer inalcanzables cuando se contemplan en su totalidad. Sin embargo, esa sensación cambia al dividir el camino en acciones concretas y manejables. Entender cómo alcanzar tus objetivos paso a paso implica dejar de mirar únicamente el resultado final para concentrarse en la siguiente tarea posible.
La frase atribuida a San Francisco de Asís, “Comienza haciendo lo que es necesario, después lo que es posible y de repente estarás haciendo lo imposible”, resume esta idea con sencillez. Más que una promesa de éxito inmediato, plantea una reflexión sobre el progreso gradual: avanzar con los recursos disponibles hoy, sin esperar el momento perfecto ni tener todas las respuestas antes de empezar.
Lo necesario: empezar por lo imprescindible
La primera etapa consiste en identificar qué es realmente indispensable para avanzar. “Lo necesario” no son grandes planes ni intenciones abstractas, sino acciones concretas que puedan realizarse de inmediato. Si el objetivo es escribir un libro, lo necesario puede ser crear un esquema; si deseas mejorar tu salud, quizá baste con salir a caminar unos minutos.
Traducir una meta en tareas pequeñas facilita dar el primer paso y reduce la sensación de bloqueo. Este enfoque también ayuda a empezar un proyecto sin sentir que todo depende de un único esfuerzo enorme, sino de una primera decisión alcanzable.
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Lo posible: avanzar sin intentar resolverlo todo
Una vez iniciado el camino, aparecen nuevas oportunidades para seguir avanzando. Lo que antes parecía difícil comienza a resultar familiar gracias a la experiencia acumulada. Por eso, cómo lograr tus objetivos también implica distinguir entre lo urgente y aquello que puede desarrollarse por etapas.
Aceptar que no es necesario resolver toda la meta al mismo tiempo permite mantener un progreso constante. En lugar de perseguir resultados inmediatos, conviene avanzar poco a poco, ajustando el plan cuando sea necesario y evitando que la perfección se convierta en un obstáculo.
Lo imposible llega después de mucha constancia
La última parte de la frase no habla de milagros, sino del efecto acumulativo de la constancia y disciplina. Aquello que parecía imposible suele cambiar de dimensión después de semanas o meses de práctica. La repetición fortalece habilidades, genera confianza y amplía lo que cada persona es capaz de hacer.
Este proceso recuerda que los grandes logros rara vez aparecen de un día para otro. El verdadero cambio suele construirse mediante una acción gradual, sostenida por una disciplina diaria compatible con el descanso y el equilibrio. Así, lo imposible deja de ser una barrera permanente para convertirse en un objetivo alcanzable.
Cómo aplicar esta idea en la vida cotidiana
Una forma práctica de poner en marcha esta enseñanza consiste en definir un primer paso muy específico. Después, resulta útil dividir una meta en tareas pequeñas, elaborar una lista diaria con objetivos alcanzables y concentrarse únicamente en la siguiente acción. Este método evita la parálisis que producen los proyectos demasiado grandes.
También conviene crear hábitos mediante la repetición y reconocer cada avance conseguido. Celebrar pequeños avances ayuda a mantener la motivación sin depender únicamente del resultado final. Los pequeños pasos para alcanzar una meta generan confianza porque muestran que el progreso existe incluso cuando todavía falta recorrido.
Ejemplos donde este enfoque resulta útil
Este principio puede aplicarse a situaciones muy distintas. Ordenar una casa resulta más sencillo si se organiza una habitación cada día. Empezar un proyecto personal deja de intimidar cuando se trabaja por bloques pequeños. Retomar hábitos saludables puede comenzar con cambios modestos antes de aumentar la exigencia.
Lo mismo ocurre al afrontar una meta laboral o aprender una habilidad nueva. En todos estos casos, el progreso gradual reduce la sensación de bloqueo porque transforma un objetivo lejano en una sucesión de acciones concretas. Empezar antes de estar listo, siempre que exista una preparación razonable, suele ser más útil que esperar unas condiciones perfectas que quizá nunca lleguen.
Al final, entender cómo alcanzar tus objetivos paso a paso significa aceptar que muchas metas no dejan de parecer imposibles por arte de magia, sino porque se convierten en la suma de decisiones pequeñas sostenidas con paciencia, constancia y criterio. La enseñanza atribuida a San Francisco de Asís recuerda que, con frecuencia, lo imposible es simplemente lo posible que todavía no ha empezado.
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