Postura del misionero y sus 8 variantes

Hasta la pose más popular y conocida tiene variantes. Las posturas sexuales están para experimentar nuevas formas de conseguir placer. En este artículo te traemos 8 propuestas para que te atrevas a innovar y salgas de la rutina.
Postura del misionero y sus 8 variantes
Bernardo Peña

Escrito y verificado por el psicólogo Bernardo Peña.

Última actualización: 26 octubre, 2022

Tal vez no lo sepas, pero la postura del misionero cuenta con infinidad de variantes. Pequeñas modificaciones convierten a esta postura sexual en algo verdaderamente divertido. Algunas personas se sienten seguras con el misionero porque, probablemente, fue su primera experiencia. Sin embargo, puede que su pareja se sienta aburrida y desee hacer algo nuevo.

Si no te animas a abandonar completamente tu pose clave, existen diversas variantes de la postura del misionero. Es hora de conocerlas y decidirse a disfrutar nuevos placeres con el sexo. Después de todo, es una de las posiciones sexuales que más satisfacción da tanto a hombres como a mujeres.

Un poco más sobre la postura del misionero

Antes de hablar de las variantes, es primordial conocer más sobre una de las posiciones sexuales más básicas pero placenteras de todas. En la postura del misionero, la persona que será penetrada se recuesta sobre su espalda, mientras quien realiza la penetración se debe arrodillar al frente.

Una de las características más satisfactorias de esta posición es que permite variar los ángulos entre ambas pelvis, modificando la profundidad de la penetración. Además, resulta muy segura para aquellas personas con poca experiencia sexual o que se hayan sometido a cirugías. De hecho, estudios afirman que es la postura más segura después de una artroplastia total de cadera.

Se cree que el nombre de la postura del misionero tiene su origen en la época de la colonización. Ya que los colonizadores le explicaban a los nativos que este era el modo correcto de mantener relaciones sexuales. No obstante, el primer registro escrito de este término data de 1948, en un libro denominado Sexual Behavior in the Human Male. De acuerdo con los expertos no se popularizó hasta finales de 1960 y principios de 1970.

Estudios con resonancia magnética señalan que durante la postura del misionero el pene alcanza el fórnix anterior de la vagina, con un contacto preferencial de la pared anterior. A esta zona también se le conoce como el punto A, y se piensa que su estimulación puede provocar orgasmos intensos y la eyaculación femenina.

Aunque es cierto que para quien se recuesta sobre su espalda representa una demanda física de intensidad moderada, en general se trata de una postura segura. Al igual que sucede con todas las posiciones sexuales, la clave está en detenerse cuando se percibe alguna incomodidad o dolor.

8 variantes de la postura del misionero

Para innovar en el amor, se pueden incluir juguetes sexuales a cada una de estas alternativas. Los mismos se encuentran a disposición en tiendas especializadas. Sin embargo, las variantes de las posiciones sexuales también dan un toque extra de placer, por lo que te explicaremos las 8 variantes de la postura del misionero.

1. El misionero bloqueador

Variante postura del misionero

En esta oportunidad, la dama es quien hará una variación con sus piernas. Las mismas permanecerán cerradas durante el coito. Con esta opción que parece irrelevante, el placer puede ser mayor. Ya que habrá una suave presión en las paredes vaginales y las fricciones se dan con más continuidad.



2. El asiento de loto

Esta variante de la postura del misionero ya ha tomado bastante popularidad. Ambos amantes deben estar dispuestos a salir de su zona de confort. ¿Tú lo estás?

En esta postura, la mujer, una vez acostada, levanta y flexiona ambas piernas. El hombre se arrodilla frente a ella y el resto se limita a una intimidad más profunda y estimulante. El sentido de la vista toma gran importancia, ya que pueden disfrutarse en pleno goce.

3. El casero

Es como toda relación sexual, un verdadero trabajo en equipo. A partir de la pose tradicional, ella levanta sus caderas y con las piernas rodea al hombre por la cintura. Los brazos permiten lograr mantener un equilibrio, pero las extremidades inferiores son las que funcionan como una especie de guía.

Según la fuerza y la imaginación de la pareja, pueden llevar a cabo movimientos de todo tipo. El caballero arrodillado se dejará manejar mientras resista la intensidad.

4. El número 8

Los números siempre tuvieron bastante significado en el sexo. Una variante de las posturas del misionero es precisamente el número 8. El hombre se tumbará encima y mantendrá sus brazos plenamente estirados. A ella, con las piernas hacia arriba,  le toca ahora aferrarse a las caderas del compañero y marcar el ritmo.

5. La tregua

Se basa en formar un ángulo de 90°. La pareja se coloca a un lado y se unen con los genitales en la conjunción del ángulo. El resultado es una penetración extrema y cuerpos libres para expresar sus sensaciones. Pueden admirarse centímetro a centímetro de todo su ser. Es una gran pose para los días de mucho calor.



6. La caja

Ahora, el juego consiste en no utilizar los brazos durante el acto sexual. El hombre debe mantenerlos estirados hacia atrás. La amante pasa las piernas por la cintura de su pareja y así toma envión para los movimientos. Suena un poco extraño, pero es realmente un desafío muy excitante.

7. La pausa zen

La pausa zen proporciona un placer más prolongado. Es una buena opción cuando la mujer ha sufrido una quemadura de sol en su espalda, por ejemplo. Ambos se colocarán enfrentados, pero de lado. Acercan sus caderas y comienza la acción. Está claro que no es lo mismo hacer fuerza en esta posición, aunque sale de modo natural.

8. El nirvana

Hay que confiar en que el hombre se quedará inmóvil encima. Generalmente, luego de unos pocos minutos comienzan a ser muchos más activos. Y la mujer también lo agradece cuando no tiene demasiado fondo físico.

En esta variante de la postura del misionero, ella se toma de un respaldo con los brazos hacia atrás y, así hace un efecto de sube y baja en el miembro de su amante. En esta postura, puede manejar profundidad y ritmo.

Consejos para hacer las variantes de la postura del misionero

Como puedes observar, las variantes son muchas y fáciles de realizar. Aun así, conviene que tengas en cuenta una serie de criterios que te ayudarán a implementarlas de forma segura. Te dejamos con los más importantes:

  • Ajusta el ritmo: como ya hemos advertido, esta postura se asocia con una exigencia física moderada, tanto para quien se recuesta como para quien ejerce la acción. Además, permite una penetración profunda, la cual de la mano de un ritmo acelerado puede hacer que el hombre eyacule más rápido. Ajusta el ritmo entonces para que ambos la disfruten a pleno.
  • Explora diferentes ángulos: quien dice que la postura sexual del misionero es monótona o no causa placer es porque no ha jugado con los ángulos y sus variantes. La penetración no tiene que hacerse siempre en la misma dirección, e incluir pequeñas modificaciones en el ángulo permite variar las sensaciones.
  • No te olvides de los besos y las caricias: dado que la postura permite un encuentro cara a cara, se trata de una de las más idóneas para acompañar la penetración con besos. Lo mismo sucede con las caricias, estas últimas en especial para quien está recostado sobre su espalda. Al tener las manos libres puede acariciar todo el cuerpo de su pareja.

Siempre recuerda que todas las posturas sexuales las puedes realizar en diferentes ambientes (como la ducha) o muebles (como el sillón tantra). No te encierres en la idea de que el dormitorio es el único lugar para tener sexo. Por el contrario, hay días que se convierte en el último.

De igual modo, ten en cuenta que la postura del misionero te es útil tanto para el sexo vaginal como para el sexo anal. Para este último conviene que uses un lubricante y regules la intensidad de la penetración.

En conclusión, no tengas miedo de explorar tu sexualidad. Aumentará la satisfacción en tu pareja y os unirá aún más. Tampoco debes olvidar la importancia que tiene la sexualidad para reforzar el vínculo y la confianza de la pareja. Pero no solo el sexo, sino los momentos previos y posteriores al acto sexual, donde se refuerza la afectividad, intimidad y confianza mutua.

Por eso, es importante que sepas cultivar esta área e introducir modificaciones para evitar caer en el tedio y la rutina. ¡Sorprende y cambia! Seguro tu pareja lo valorará.

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